sábado, 24 de septiembre de 2011

El sistema internacional de los DDHH y la Constitución


“Alle warten auf das Licht / fürchtet euch fürchtet euch nicht / die Sonne scheint mir aus den Augen / sie wird heut Nacht nicht untergehen / und die Welt zählt laut bis zehn / Hier kommt die Sonne!” Till Lindemann, 2001

Como siempre he sostenido, el Derecho Constitucional y su aprendizaje debe estar orientado por las situaciones que ocurren en la realidad. Pretender explicar un objeto esencialmente político como una Constitución desde un ángulo estrictamente jurídico, es como ver sólo una cara de la moneda. Esta vez, quiero analizar para ustedes la norma contenida en el artículo 23 de nuestra Constitución, que indica:
Artículo 23. ° Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno, en la medida en que contengan normas sobre su goce y ejercicio más favorables a las establecidas en esta Constitución y en las leyes de la República, y son de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público.

Vemos como el constituyente (llamamos así a la persona en abstracto que diseña una Constitución) establece que todo convenio internacional que tengan por objeto una regulación “más favorable” sobre derechos humanos (DDHH) es de aplicación DIRECTA y PREFERENTE por los órganos del Poder Público; esta clausula de respeto al derecho internacional público y a la internacionalización de los DDHH está sometida a una condición: el convenio o pacto debe estar suscrito y ratificado por Venezuela. Expliquemos esto con mayor detalle:
Un sistema político-jurídico internacional se basa en la premisa que cada Estado es soberano y posee su propio orden jurídico interno; pero por razones de conveniencia (factores económicos, sociales, políticos, etc.) crean un sistema político-jurídico unificado que abarca a cada Estado participante, regulando aspectos de la vida social de éstos. El objetivo de este tipo de uniones internacionales es apuntalar procesos de regionalización, encarnadas por organismos supranacionales, como la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE), la Organización de Estados Americanos (OEA), Mercosur, Unasur, TLC (EEUU) entre otras. Pero la sustancia que une un sistema de esta naturaleza es la confianza: tanto de acatar el sistema como de respetar el sistema.
Los DDHH han sido uno de los temas más universales, desde su prístina enunciación en la Francia revolucionaria de finales de siglo XVII, hasta las últimas (y polémicas) actuaciones de organismos como la OEA a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Todos los sistemas internacionales abarcan los DDHH, su regulación y desarrollo. Éstos consisten en todas las cualidades naturales (libertad, igualdad, fraternidad), derechos (civiles, políticos, sociales, económicos, ambientales) y reivindicaciones que poseemos cada uno de nosotros como individuos, por el simple hecho de haber nacido y están orientados a la obtención de una vida digna. Imaginen la altísima responsabilidad de los Estados en mantener y respetar un sistema que garantice la vida digna de sus ciudadanos. Nada más y nada menos.
Venezuela ha suscrito y ratificado (son dos actos distintos, otro día hablaremos de ellos) todas las convenciones internacionales en materia de DDHH. En particular, el 22 de noviembre de 1969 suscribió el Pacto de San José (el cual rige los DDHH en nuestro continente) y luego fue ratificado el 23 de junio de 1977. Son múltiples las decisiones que ha tomado la OEA a través de la CIDH, logrando que países forajidos como el Perú de Fujimori y el Chile de Pinochet, resarzan los daños que causaron a cientos de hermanos latinoamericanos.
Esta vez es Venezuela (ya ha sido condenada varias veces, en diversos periodos)  la que debe tomar una posición frente al sistema internacional de los DDHH. ¿Respetará este gobierno una decisión que haga prevalecer los DDHH? ¿Qué ha sucedido con el caso de los jueces que fueron destituidos y en agosto de 2008 la OEA condenó a Venezuela por la violación de DDHH? ¿Traicionará Venezuela la confianza internacional, una vez más?
Por eso, cuando veo casos de venezolanos que reclaman (con mucha razón) el respeto a sus derechos humanos ante cortes internacionales, recuerdo siempre aquel aforismo latino: “sol lucet omnibus” El sol mis amigos, el Padre Sol nos ilumina a todos, tarde o temprano. Paso a pasito, es el Mundo Mejor.

PS: La frase inicial del artículo de hoy está en alemán, lengua que aprendí debido a mi oficio. La traducción sería: “Todos el mundo está esperando la luz / temes, no temas / el sol brilla en mis ojos / no habrá ‘esta noche’ / y el mundo cuenta en voz alta hasta diez / ¡Aquí viene el sol!”

¿Qué es el Poder? 2da parte


“And now you do what they told ya, now you're under control” Zack de la Rocha, 1992

Luego de unas cortas pero necesarias vacaciones, volvemos con la regularidad de siempre en la colaboración con el mundo como lo queremos e imaginamos, El Mundo Mejor.
En el último artículo abordé el complejo tema del Poder. Comprender esta idea, sus elementos y su direccionalidad, nos permitirá observar a la Política (así en mayúsculas) de otra manera. Concluí que el Poder es aquella capacidad para influir en los resultados de un suceso o modificar la conducta de otro ser humano; todas estas alteraciones de la realidad son producto de la equiparación (sin meternos en profundidades filosóficas) PODER=VOLUNTAD. Igualmente se estableció que una relación de poder se basa en un dominante (sujeto activo) y un dominado (sujeto pasivo); también vimos que ambos personajes mandan y obedecen por su propia voluntad, ya que obtendrán una ventaja de dicha conducta. Hoy quiero profundizar la idea de obediencia y fragilidad; les hablaré de ese sujeto que hace todo aquello que le ordenan, ese “sujeto pasivo” el cual se convierte en receptáculo de la voluntad del dominante modificando su conducta, deseos y acciones a las determinaciones de éste. He dicho que esta persona obedece los designios del sujeto activo de una relación de poder, debido a que obtendrá una ventaja de esa obediencia: “si yo obedezco –piensa el dominado- eventualmente lograré un beneficio”. Me explico mejor: la obediencia del sujeto pasivo en una relación de poder se basa en la necesidad de la obtención de un beneficio; la obediencia trae consigo beneficios a corto o largo plazo.
De esta afirmación se extraen dos conclusiones básicas: 1) la obediencia, es decir el sujeto pasivo, lo es por elección; somos nosotros los que “decidimos” ser obedientes; y 2) una relación de poder SANA debe estar orientada a la obtención de beneficios, es decir, debe estar dirigida a la concreción de ventajas para los participantes de la relación de poder. Quiero que nos centremos en el primer corolario: obedecemos por elección. ¿Recuerdan aquella maravillosa película “Una mente brillante”, la historia de John Nash? Bueno, ese señor aportó grandes avances en la “teoría del juego” la cual estudia la optimización de conductas de las personas que interactúan en una relación. Usando estas teorías, podemos afirmar que una persona que participa en una relación de poder como sujeto pasivo, adopta la conducta óptima cuando obedece, ya que reporta beneficios tanto para el sujeto activo (ya que modifica su conducta para adaptarla a la voluntad del dominante y “cumple” con su mandato) como para él (ya que obedeciendo obtendrá una ventaja a corto o largo plazo). Tal como vemos, el Poder (y las relaciones derivadas de él) se basa en la Voluntad: hay voluntad para mandar y hay voluntad para obedecer.
Ahora bien, todo esto a su vez nos lleva a otra conclusión lógica. Ilustremos: ¿Qué pasa con el pretendiente a quien la chica que quiere hacer su novia (objetivo) lo conmina a asistir a una evento familiar, y éste se resiste? ¿Qué sucede con el trabajador que un día le dice a su jefe: “mira no te voy a entregar el informe que me pediste, no me fastidies”? O mejor aún, ¿qué le sucede al ciudadano que un día decide no obedecer una ley que considera injusta?
La respuesta es sencilla: la relación de poder se acaba. Ello es producto de una de las características principales de este tipo de relación: son frágiles. Y son frágiles porque dependen de la voluntad de las personas que la integran; la misma voluntad que las sostiene es la misma voluntad que las puede derruir. Cuando el sujeto activo deja de mandar, ya no hay razón de ser en esa relación; pero si el sujeto pasivo es el que decide dejar de “cumplir” con los designios del dominante, entonces tampoco hay sentido en la relación de poder.
Entonces en este momento usted pensará en el pretendiente que decide no asistir a la reunión familiar, en el trabajador que se fastidió de trabajar o en el ciudadano oprimido por leyes injustas y malvadas. Pero seguramente (tal como pasa a mis alumnos en clase) a usted le aflorará el dictadorzuelo que todos llevamos dentro y dirá: “bueno, LO OBLIGO”. Eso amigos míos es coerción-coacción y desdibuja por completo una relación de poder; es una relación basada en el miedo (proyección psíquica de un castigo) o la imposición (manifestación del castigo). Y eso es tema para otro día…

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Qué es el Poder? 1era Parte


“And I don't want you and I don't need you / Don't bother to resist, or I'll beat you / It's not your fault that you're always wrong / The weak ones are there to justify the strong” Brian Warner, 1996.

Entender el Poder es entender la Política, pero también nos abre la compuerta para comprender la gran mayoría de los conceptos asociados a la vida pública. En la actualidad, en el Derecho Constitucional existen dos corrientes de pensamiento: los que enseñan desde el punto de vista de la Constitución (visión conservadora) y los que enseñamos desde el ángulo del Poder (visión política). Primero les hablé de la Constitución y su función; fue la introducción para plantear el tema central de la política; pero lo “divertido” de la situación es que el Poder no es un concepto político como usted puede creer. No. El Poder está muchísimo más cerca de usted, es mucho más mundano y terrenal. El Poder vive en su vida, o mejor aún: usted vive “dentro” del Poder. Primero desentrañemos la parte social del Poder. Veamos.
El Poder, en sencillos términos sociológicos, es aquella capacidad para influir en el resultado de un suceso o en la conducta de otra persona. Decimos que “podemos” correr, porque tenemos piernas; decimos que “podemos” leer, porque tenemos visión y dominamos la técnica de la lectura. Cuando usamos el verbo “poder”, hacemos referencia a una capacidad real de llevar a cabo una actividad; pero también implica acción y movimiento. Es decir, que cuando usted es capaz de influir en su entorno (tomar decisiones) o de influir en la conducta de los demás (adecuar la vida de los demás a la suya) usted tiene el Poder.
El Poder requiere de dos elementos básicos: DOMINANTE y DOMINADO. Para que el Poder tenga sentido, alguien (activo) debe lograr que la conducta de otro (pasivo) se adecue a sus objetivos. Pero OJO: no crea usted que el dominado es un pobre ser golpeado y subyugado por el dominante, y éste a su vez es un malvado egocéntrico y “maltratador”; todo lo contrario: en el Poder y las relaciones que se deducen de él, TODOS aceptan su rol (activo o pasivo) para la obtención de sus propios intereses o protección de sus valores. Es decir, yo acepto ser dominado (influido por la decisión de otra persona) para obtener algo a mi favor; pero también acepto dominar para lo mismo; no es un problema de “malos y buenos” sino de obtención de metas individuales o colectivas. Generalmente, una relación de poder se basa en estos elementos y es la manera normal de desenvolvimiento de las relaciones humanas.
Dos ejemplos clásicos: 1) Una noche usted quiere salir con sus amig@s, pero su pareja le indica que debe estar presente en una actividad familiar; usted debe elegir que hacer. Quizás sus amigos le insistan que tienen tiempo sin hablar y verse; pero su pareja le indica las “perjudiciales” consecuencias de su inasistencia. ¿Cuál es su decisión? 2) Usted esta jovencito todavía y una noche es castigado a no salir de su casa por sus padres debido a su mal comportamiento, pero esa misma noche hay un concierto buenísimo y sus amigos le esperan allá. ¿Iría usted al concierto?
En este momento usted puede estar sonriendo preguntándose qué tienen que ver estas situaciones hipotéticas (pero muy reales en nuestras vidas) con el Poder. Pues bien, todos nosotros vivimos en relaciones basadas en el Poder; NADIE está exento de ellas. Con nuestros padres, parejas, amigos, jefes, familia y por supuesto: el Estado. Usted, según se identifique en los ejemplos con los distintos roles que le presenté, podrá ver que más allá del amor que puede existir en la pareja o el respeto y educación del hijo hacia el padre, el Poder nos permite ELEGIR entre el cumplimiento de nuestros deseos o necesidades individuales (autosatisfacción) o la satisfacción de los deseos o necesidades de otro; pero siempre el trasfondo es la obtención de una meta; lo que llamamos la direccionalidad del Poder.
Revísese. Analice por un momento su propia vida y hágase las siguientes preguntas: 1) ¿Quién le seleccionó la ropa que se puso hoy? 2) ¿Quién le ha pedido que esté a una hora determinada en algún sitio? o 3) ¿Necesita que alguien le entregue un reporte o haga algo para usted en este momento?
Usted vive en una relación de Poder. Abra los ojos y vea que está haciendo “en este instante”. Es usted parte de él.

¿Qué es la ausencia temporal?


“and everything under the sun is in tune / but the sun is eclipsed by the moon. / There is no dark side of the moon really. Matter of fact it's all dark”. Roger Waters, 1973

Como siempre, el Derecho Constitucional nos permite entender la realidad política de los pueblos, dándole un significado jurídico. Esta vez, quiero analizar para ustedes la ausencia temporal del Presidente y sus consecuencias inmediatas. Veamos.
El Poder (tema al cual le dedicaremos tiempo en los próximos días) lo entendemos como esa capacidad (en clase me refiero a él como “energía”) para modificar e influir en la conducta de los demás y en nuestro entorno. Todos los seres humanos vivimos en relaciones de poder con nuestro entorno, ya sea de forma activa o pasiva; el contacto con el Poder es tan necesario en nuestras vidas como la alimentación, el vestido o el sexo.
El Poder Público es esa capacidad que el pueblo le otorga al Estado para organizarnos y regular nuestra vida bajo criterios utilitarios de bien común y paz social. Ahora bien, ese Poder requiere ser subjetivizado, es decir, debe ser investido en una persona para que lo pueda ejercer; por ello el Poder requiere de dos supuestos: titularidad (persona) y temporalidad (tiempo). La temporalidad del Poder es el factor clave de nuestro análisis: el ejercicio del Poder debe estar limitado en el tiempo como garantía que una misma persona no permanezca en él, evitando el absolutismo y su uso arbitrario.
Es posible que la persona que sea titular del Poder Público se separe de dicha titularidad; en la teoría del Poder decimos que éste no puede quedar solo, sin titular alguno; entonces para ello se diseña el sistema de las “ausencias”: alguien debe cubrir la titularidad del Poder ya que el Poder NUNCA debe quedar sin titular. La ausencia de los titulares del Poder Público puede darse de dos maneras, según la importancia de la misma: absoluta o temporal. La ausencia absoluta es cuando el titular del Poder simplemente no ejercerá más esa prerrogativa (generalmente por muerte o renuncia); la ausencia temporal se produce por una separación momentánea del ejercicio del Poder (viajes, vacaciones, convalecencia), ésta se produce con mayor frecuencia y es normal en cualquier Estado democrático.
En nuestro sistema político usamos este sistema de ausencias, en particular vemos que en la actualidad ambas formas se encuentran configuradas: la ausencia absoluta del Contralor General de la República (ya analizada en esta columna) y la ausencia temporal del Presidente de la República. Veamos la del Presidente:
Según la Constitución: “Artículo 234. Las faltas temporales del Presidente o Presidenta de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva hasta por noventa días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por noventa días más. (OMISSIS)”. El constituyente no hace ninguna otra previsión, ni establece ninguna otra formalidad para que el Vicepresidente asuma la titularidad TEMPORAL de la Presidencia de la República, durante la separación momentánea del Presidente. No hace falta ningún sacramento o misterio gozoso para que Elías Jaua ejerza las funciones de Presidente; dicha suplencia es AUTOMÁTICA, INMEDIATA Y SIN FORMALISMO.
En consecuencia:
1.       Esa “delegación” que firmó el Presidente el sábado 16 en cadena nacional, no tiene valor alguno. NO SIGNIFICA NADA desde el punto de vista constitucional; su único valor es político: es su manera de decirle a sus seguidores que sigue mandando; pero dicho documento no vale de nada.
2.       El Presidente en funciones es el Vicepresidente Elías Jaua, aunque él no lo quiera aceptar o asumir. Y en este momento posee casi todas las prerrogativas del Presidente y sus obligaciones.
3.       El Presidente Chávez NO PUEDE firmar decretos ni tomar decisiones estando ausente temporalmente (pidió permiso a la Asamblea Nacional para ausentarse) de su cargo. Además, el asiento del Poder Nacional es Caracas, es allí donde debe ejercerse (Art. 18 CN).
El hecho que veamos al Presidente firmar decretos, dar dinero o usar su firma electrónica desde fuera del territorio nacional, es la consecuencia de la erosión de nuestras instituciones; hemos perdido la fuerza y solidez que debe caracterizar un sistema político democrático. Lamentablemente, nadie en el Poder es capaz de levantar su voz y exigir respeto a la Constitución; en El Mundo Mejor, los primeros que debe estar defendiendo nuestra Carta Magna son los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, pero creo que ellos están muy ocupados viendo en que gastar sus CestaTickets de DIEZ MILLONES DE BOLÍVARES.

martes, 9 de agosto de 2011

¿Para qué sirve una Constitución?


“And the sky is filled with light / Can you see it? / All the black is really White / If you believe it”
Trent Reznor, “In this twilight” 2007.

La semana pasada les hablé de mi idea de Constitución, haciendo énfasis no sólo en su aspecto externo (como un cuerpo normativo fundamental y superior) sino en su esencia: una decisión política fundamental, donde un pueblo se plantea un proyecto de vida para ellos y las generaciones por venir.
Una de las críticas que hago a la forma actual de enseñar el Derecho Constitucional, es que lo alejamos de la realidad de la gente; la corriente ortodoxa la ha convertido en una especie de “saber supremo“ que ha transformado mucho de sus conceptos básicos en hermosos “jarrones chinos”: se ven muy bien pero no sirven para mucho.
Esta vez quiero compartir con ustedes mi opinión sobre la función de la Constitución, es decir, cual es su rol en la vida social y como la vemos influir en nuestra vida diaria. Generalmente nos enseñan que la Constitución fundamenta al Estado y su actuación, pero se olvidan de explicarnos que hace algo mucho más sublime: la Constitución ORIENTA, PROTEGE Y LEGITIMA. Veamos:
1.       ORIENTA: Porque plantea una situación ideal para el pueblo y le fija un norte a la actuación del Estado y sus estructuras. La sociedad se fija una meta a largo plazo, estableciendo los arreglos necesarios (el Estado) para obtener esa meta deseable. Cada vez que acudamos a la Constitución, debemos entenderla como un plan admirable, el cual debemos concretar en la realidad.
2.       PROTEGE: Porque el Poder que el pueblo le entrega al Estado para que lo organice, puede ser utilizado en su contra. Recordemos que el Poder se ejerce por medio de personas, que poseen las mismas virtudes y defectos que cualquiera; y esos defectos tienden a maximizarse con el uso del Poder. Por ello, la Constitución debe limitar el uso de ese Poder, ponerle balances y crear barreras que cuiden al ciudadano común, cuando éste interactúe con el Estado.
3.       LEGITIMA: Porque la Constitución hace real y tangible la relación que se produce del contacto entre el Estado y la Sociedad. Ambos poseen metas y estructuras disímiles, pero se necesitan uno al otro para lograrlos: La Sociedad necesita de un Estado que la organice, y el Estado necesita una Sociedad que organizar. Afirmo que legitima, porque lo que vincula al Estado y la Sociedad es el Poder; y la Constitución hace real ese Poder, lo limita y orienta a valores compartidos por todos.
¿Alguna vez ha usted conocido (o vivido) una relación sentimental, donde el amor puede confundirse con algo totalmente contrario, como el odio? Bueno, es la mejor analogía que puedo hacerle de la relación entre el Estado y la Sociedad: son la típica pareja que se ama y se odia, que viven peleando pero al final del día se necesitan uno al otro. Pues de esa fricción natural de acercamiento y alejamiento entre esta pareja “dispareja”, se desprenden las principales estructuras que fundamentan el Derecho Constitucional y las Ciencias Políticas. La Constitución no se escapa de eso, y su rol es NECESARIO para que esa relación se mantenga estable, definiendo lo que corresponde a cada uno de ellos. La Constitución garantiza que esa relación no se salga de cauce y haga daño, en especial a la Sociedad que es la más débil en esta “relación”.
La Constitución debe definir lo que es tuyo (SOCIEDAD), lo que es mío (ESTADO) y lo que es nuestro. La Constitución ORIENTA a la sociedad y sus estructuras; PROTEGE a la sociedad del Poder y LEGITIMA la relación entre el Estado y la Sociedad. Por eso, recordando lo que hablamos en nuestro artículo anterior, la Constitución debe reunir a los factores reales de la sociedad y representar sus valores y creencias; ella debe ser un espacio de encuentro y unión para todos. La Constitución es un estandarte para todos, no para una parte de la sociedad; nos cuida y establece el camino a seguir.
Usted puede reflexionar y decir: ¡pero en la realidad pasan cosas que no están adecuadas a la Constitución!.. Eso fortalece mi opinión, porque esa disparidad entre la realidad y la Constitución es lo que hace que cada uno de nosotros se empeñe cada día en construir el Mundo Mejor.

jueves, 14 de julio de 2011

¿Qué es una Constitución?

“We know who we are and what we want to say
And we don't care who's listening
We don't rebel to sell, it just suits us well
We're the bright young things”
Brian Warner “The Golden Age of Grotesque”, 2003

En una de las maravillosas piezas de la oratoria universal, uno de mis “héroes” intelectuales de finales de siglo XIX Ferdinand Lassalle, se preguntó: ¿Qué es una Constitución? ¿En qué consiste la verdadera esencia de una Constitución? Por todas partes y a todas horas, mañana, tarde y noche, estamos oyendo hablar de Constitución y de problemas constitucionales. En los periódicos, en los círculos, en las tabernas y restaurantes, es éste el tema inagotable de todas las conversaciones.” 1862.
Todavía hoy cuando suceden todos estos eventos del realismo mágico que tenemos como sistema político en Venezuela, la gente sigue haciéndose la misma pregunta q se hacía el brillante abogado (y pensador de la izquierda europea) alemán: ¿y qué es una Constitución?
Uno de los conceptos primarios que aborda un novel estudiante de leyes es el de Constitución. La importancia capital de esta idea no tiene discusiones: la representamos como la ley máxima, fundamental y básica de un Estado. En la actualidad cualquier ciudadano conoce y maneja la Constitución, tanto, que vemos como cualquier personaje de la vida pública apela a ésta en cualquier caso o condición, buscando amparo o legitimidad para sus actuaciones. La idea de hoy es analizar para ustedes el fundamento de esa relevancia y (como es habitual) reescribir el concepto, ya no atendiendo a sus características o virtudes, sino a su esencia.
El concepto básico se plantea como “la norma, ley o documento fundamental de un Estado que rige los límites del Poder Público y establece los derechos y garantías de los ciudadanos”. Cada autor le proporciona a esta base su propio criterio, agregando diversas características: soberanía, derechos humanos, legitimidad, supremacía, entre otras. La crítica que hago a este tipo de conceptos (mayoritarios en la doctrina actual) es que hace referencia a “qué hace” y “para qué sirve” una Constitución, sin responder a su verdadera esencia.
En realidad, una Constitución responde a la suma de los factores reales de poder de un país. En cada sociedad existen sectores, con influencia (económica, cultural, educativa, religiosa, política, etc.) en la vida social. Esa influencia se traduce en poder real, es decir, en capacidad cierta de modificar las condiciones y conductas de los ciudadanos. Cuando usted “suma” o totaliza esos espacios sociales y los unifica en un solo elemento, usted está fabricando una Constitución. Pero esa “suma” no puede hacerse a la ligera, ésta debe obedecer a un fin superior, que nos rebase como sociedad y que se constituya en nuestro “deber ser”. Por eso, una Constitución representa el balance de los factores sociales, y ese equilibrio se hace por medio de la Política.
En palabras llanas: una Constitución es una decisión política fundamental, donde una sociedad plasma su proyecto político a largo plazo y fija su estadio ideal. Cuando usted abre una Constitución usted está leyendo el sueño íntimo de un pueblo, las aspiraciones de una gente para las generaciones por venir. Las Constituciones son colecciones de sueños compartidos, un espacio de encuentro para el pueblo, un lugar donde nos podemos ver a los ojos sin importar colores, ideologías o credos.
Esa es la esencia de una Constitución. Un proyecto social de largo aliento, que usa al Derecho como su instrumento para ordenar la conducta (díscola por naturaleza) del Estado y la sociedad. Cuando se le agrega que establece la separación de poderes, fija los derechos y libertades de los ciudadanos, legitima el poder del Estado, entre otras afirmaciones (correctas por demás) de la ortodoxia constitucional, estamos indicando las estructuras y características de la Constitución, pero olvidamos explicar su verdadera razón de ser.
Por eso, cuando usted vea todas las cosas que suceden en nuestro país, cuando usted vea que algún personaje apela a la Constitución para cometer desmanes o legitimar sus conductas abusivas, cuando usted vea que el Estado agrede y abusa de los ciudadanos en nombre de la “Constitución”, agarre su Constitución, léala con calma y verá como los venezolanos nos fijamos una proyecto, una forma de vida muy distinta a nuestra realidad. Y ese proyecto se hará, tarde o temprano, realidad.
El mundo mejor se halla entreverado en nuestra Constitución. Lo podemos ver, sinuoso e imperceptible, escondido detrás de ella. Esa sociedad justa y amante de la paz que todos deseamos y en la que fervientemente creo, está ahí.

jueves, 7 de julio de 2011

Una salida a la ausencia absoluta del Contralor General de la República

Con el fallecimiento el pasado 20 de junio de los corrientes del ciudadano Clodosbaldo Russian, quien fungía como Contralor General de República, se abre una compuerta constitucional que comprobará las bases democráticas de las instituciones políticas de nuestro país. Hago esta afirmación, ya que se debe hacer un ejercicio de hermenéutica (interpretación) constitucional para esclarecer el camino que se debe tomar. Veamos.
La Contraloría General de la República integra, junto a la Defensoría del Pueblo  y el Ministerio Público, uno de las novedades que trajo consigo nuestra Constitución de 1999: el Poder Ciudadano. De profundo origen helénico (recordemos el antiguo Areópago griego) estos órganos en líneas generales se encargan de vigilar la moral administrativa (gestión de recursos) y la ética pública (conducta de los integrantes del Estado y de la sociedad); en palabras llanas: el Poder Ciudadano debe ser el bastión moral de la nación. Nuestra carta política no establece un mecanismo para suplir las ausencias absolutas de quienes encabezan los órganos del Poder Ciudadano; sólo plantea un régimen para su nombramiento. Este mecanismo está contemplado en el artículo 279 constitucional, el cual debe aplicarse por analogía. Dicha norma establece:
Artículo 279. El Consejo Moral Republicano convocará un Comité de Evaluación de Postulaciones del Poder Ciudadano, el cual estará integrado por representantes de diversos sectores de la sociedad; adelantará un proceso público de cuyo resultado se obtendrá una terna por cada órgano del Poder Ciudadano, la cual será sometida a la consideración de la Asamblea Nacional. Esta, mediante el voto favorable de las dos terceras partes de sus integrantes, escogerá en un lapso no mayor de treinta días continuos, al o a la titular del órgano del Poder Ciudadano que esté en consideración. Si concluido este lapso no hay acuerdo en la Asamblea Nacional, el Poder Electoral someterá la terna a consulta popular.
En caso de no haber sido convocado el Comité de Evaluación de Postulaciones del Poder Ciudadano, la Asamblea Nacional procederá, dentro del plazo que determine la ley, a la designación del titular o la titular del órgano del Poder Ciudadano correspondiente… (OMISSIS)” (Negrillas y subrayado nuestro)
Revisemos e interpretemos el procedimiento:
1.       El Consejo Moral Republicano (órgano que coordina el Poder Ciudadano e integrado por El Contralor, el Defensor del Pueblo y el Fiscal General de la República) debe convocar a un Comité de Evaluación de Postulaciones. Según la Ley Orgánica del Poder Ciudadano, éste debe integrarse por veinticinco (25) venezolanos.
2.       Ese Comité debe presentar una terna (tres opciones) de candidatos a la Asamblea Nacional (AN), luego de un proceso PÚBLICO. Es decir, debe ser abierto al escrutinio social.
3.       En un máximo de treinta (30) días continuos (calendario), la AN debe decidir con una mayoría calificada de dos terceras partes (2/3) de sus integrantes. En la actualidad la AN  está conformada por 165 diputados, en consecuencia los dos tercios serían 110 diputados. Es decir, gracias a los resultados obtenidos el 26 de septiembre pasado, ningún partido o alianza política controla esa cantidad de diputados. Como consecuencia lógica todas la fuerzas políticas que se encuentran representadas en la AN deberán intentar entenderse para lograr un acuerdo.
4.       En caso de no haber acuerdo, la terna de candidatos deberá ser llevados a una consulta popular. El ganador de dicha consulta (el cual no se especifica sus condiciones) será el nuevo titular del órgano; en el caso de marras: el Contralor General de la República. Ello es una evidencia del modelo participativo y refrendario que el constituyente de 1999 planteó.
5.       Si el Poder Ciudadano no convoca al Comité de Postulaciones, la AN deberá hacer la designación del Contralor. Aunque la Constitución no lo dice de manera expresa, debe entenderse que bajo la misma votación calificada de dos tercios.
Desde el punto de vista constitucional, la vía es relativamente sencilla e institucional. Pero la praxis de ese iter constitucional puede desembocar en algunas situaciones peliagudas para el enrarecido ambiente político del país.
Creo que la oposición debe aprovechar dos elementos a su favor: 1) el hecho que rompe los dos tercios que se necesitan para la mayoría calificada, y 2) su evidente y necesario talante democrático. Es el momento de exigir y negociar, particularmente en la conformación de las veinticinco (25) personas que integrarán el Comité de Postulaciones; es allí donde la oposición debe batirse y exigir un comité equilibrado junto a un procedimiento PÚBLICO Y TRANSPARENTE.
En mi criterio debemos buscar el acuerdo y la negociación, pero no sólo con conversaciones tras bastidores sino de forma pública. Se debe hacer un llamado popular para que los ojos de toda la sociedad se centren en la AN. Nada mejor que la presión democrática de un pueblo expectante de resultados. Un Contralor que pase por el escrutinio público tendrá una mayor obligación moral de combatir los excesos, vicios, “nuevoriquisimos” y corrupción que maltratan a nuestra sociedad.
Queda por esclarecer el tema de la “consulta popular”. Creo que debe utilizarse el mecanismo del referendo consultivo establecido en artículo 71 de la Constitución, el cual encarna una verdadera “consulta”, ya que no es la elección de un cargo público; si esta “consulta popular” que exige la Constitución fuese una “elección” en el sentido político de la palabra, entonces el nuevo Contralor podría ser susceptible de una revocatoria popular. El uso del referendo consultivo elimina cualquier interpretación malsana de estas reglas constitucionales, siendo además coherente con los medios directos de participación política planteados en nuestro sistema democrático.
Llegar a la consulta popular sin intentar un acuerdo de manera pública puede conducir a un escenario poco favorable: tener que elegir entre tres personas que no reúnen las condiciones éticas para combatir a un régimen corrompido y atropellador. Además, con unas primarias en el horizonte cercano y sin un cronograma electoral claro, no creo que plantear una acción electoral sea conveniente para ningún sector. Intentemos el acuerdo, que se demuestre al pueblo quien cree en la Democracia.
Hilemos fino en este tema: el Contralor tiene una función VITAL en el desempeño de la gestión pública y puede ser el ariete que nos ayude a crear una Venezuela mejor, donde la corrupción sea verdaderamente perseguida y castigada, venga de donde venga. Pero también puede ser un “garrote” institucional que agrave aún más la penosa democracia patria: véanse en el espejo de Leopoldo López.
La mayoría de las veces la teoría seduce. Es cómodo observar el mundo a la distancia, imaginar que el mundo es como debería ser y que en caso contrario, podemos seguir viviendo a pesar de sus imperfecciones. Las pizarras son excelentes para demostrar que el mundo en teoría está bien diseñado, pero que de la puerta hacia afuera es distinto. Ese modelo dual de pensamiento nos ha llevado al conformismo, a la aceptación de un mundo “como debe ser” y el mundo “como es”; en medio de ese desdoble se encuentra la anomia en la que viven las nuevas generaciones de venezolanos. En el mundo mejor no puede haber diferencia entre el mundo que queremos y el mundo que deseamos. 

martes, 9 de marzo de 2010

¿ES POSIBLE LA UNIDAD EN CARABOBO? (Versión Semáforo de Mañongo))

El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Wiston Churchill

Hablar de unidad en nuestro estado no es cuestión de retórica, es un tema de sobrevivencia. Los públicos enfrentamientos entre Proyecto Venezuela (PV) y la fracción de Scarano y Cocchiola han ventilado los dilemas que vienen produciéndose desde las pasadas elecciones de alcaldes y gobernadores. Desde el mismo momento en que el actual Alcalde de San Diego manifestó su aspiración (legítima como cualquier otra) de ser Gobernador del estado, comenzó este desbarajuste político, que culminó en el bochornoso suceso del domingo pasado. Hablamos de sobrevivencia, porque lo que se está planteando en el país es el desmontaje regional y el regreso al feudalismo centralista soñado por el "Comandante Presidente".
No podemos acusar a ningún bando, no podemos hacer la vista gorda frente a los continuos ataques de cada parte, dejando de lado el objetivo primordial y común: vencer al régimen autocrático en las venideras elecciones de septiembre. Creemos que es posible el entendimiento, pero para ello debemos establecer las prioridades y objetivos de cada facción. Analicemos.
PV es el partido de gobierno, con más de 20 años de rodaje en el estado, con una maquinaria y un andamiaje organizacional que no posee partido alguno en Carabobo. Para ellos existe un objetivo claro: manutención del poder. Salas está jugando (así como lo analicé junto a los amigos de la Asociación de Columnistas) con un tablero nacional; está planificando a largo plazo. Intenta mover sus piezas con un objetivo más lejano que las elecciones de este año. Entregar el circuito 3, el más apetecible (y que por las reglas de la Mesa de la Unidad le corresponde a PV) por la oposición, es una manifestación palpable de esta estrategia; no es un acto de “desprendimiento” ni nada cercano a eso. La “hoja de ruta” es clara: sostenimiento y protección del poder. Eso pasa por acuerdos nacionales para llevar otros diputados en diversos estados, en alianza con partidos nacionales; no se puede desdeñar los miles de votos que obtuvo PV en otros estados de marcada intención opositora (verbigracia Táchira y Miranda) que pueden apalancar este tipo de arreglos. Así que cuando vayamos a criticar a PV, no olvidemos que ellos están planificando bajo escenarios que superan a Carabobo; y eso es absolutamente válido.
Por el otro lado, la facción de Scarano y Cocchiola, buscan un objetivo más complejo aún: obtención de poder. Obtener el poder se hace harto lioso, debido a que se requiere de mayor inversión de energías y estrategias distintas. Satisfacer las demandas de este grupo no es compatible con las aspiraciones de PV y viceversa. Cocchiola perdió la Alcaldía de Valencia por unos miles de votos, pero sobre todo (más allá de los argumentos de la división, ya que tan culpables son ellos ab initio al minar las aspiraciones del “Pollo” a la gobernación y Julio Castillo) por no poseer una estructura electoral blindada que le diera el respaldo a sus votos. Nadie nos lo contó, fuimos testigos de excepción de lo que ocurrió aquel día en la Junta Municipal Electoral. Pasado el vendaval, escuchamos a muchos partidarios de Cocchiola quejarse del desempeño electoral de esa jornada, lo que dejó a la vista “la costura” de aquella fuerza política. Y como corolario, esta facción juega con un tablero regional-local, con argumentos ad hominem y bajo la premisa de encontrar espacios políticos que consideran obtenibles.
Pero otra facción no menos importante también tiene su juego nacional: AD. El partido blanco planifica con visión de país, y no de estado. En esto coincide con PV y por ello, a pesar de las aparentes desavenencias, vemos que sus decisiones están basadas en fundamentos similares; no en vano viene Ramos Allup a decir todo lo que dijo y, de alguna manera u otra, atiza las brasas que arden entre las facciones en contienda. Diseñar una estrategia a nivel nacional (tablero-país) no excluye pensar en la realidad de cada estado; sino que hace ver lo que llamarían los gringos: “the big picture”.
¿Es posible el entendimiento? Creemos que sí. La salida no es necesariamente las primarias; soy un firme creyente en este mecanismo, pero unas primarias en el circuito 3 terminarán de abrir las heridas que vimos sangrar el domingo pasado, en la cara de uno de mis antiguos compañeros de luchas Hécmir Guzmán.
La opción es un nombre neutral, que represente a las partes con contienda, que permita avanzar. Un nombre que esté ausente de las diatribas Salas-Scarano y que encarne las luchas de nuestra gente. Un nombre que sea difícil de objetar, con prestigio y sobre todo: algo que ofrecer. Ese nombre no es una entelequia... Existe y está consciente de su rol en este momento histórico de nuestra lucha por restablecer la democracia en nuestro país.
Hablamos de Ricardo Maldonado. El profesor Ricardo ha encarnado las últimas luchas políticas del estado, ha abierto el compás político y los grupos políticos que participan en la liza opositora  coinciden en que es un nombre de consenso. ¿Por qué no evaluar esa posibilidad? ¿Por qué irnos a un enfrentamiento que tendrá un resultado anticipado?
En nuestro criterio en unas primarias apresuradas como las que se plantean, ganará el sector con maquinaria y estructura. ¿Se arriesgará Scarano a jugar en un terreno que no es suyo?  ¿Tendrá Cocchiolla el fuelle para controlar Naguanagua, que pesa incluso más que San Diego? ¿De verdad creen que el efecto “alcaldía de valencia” les alcanzará para asegurar una victoria frente a PV? Lo dudamos. Recuerden los que le gusta la política: el voto castigo se eclipsa frente a la economía del voto; y esto se maximiza en un escenario polarizado como el que está planteado. Peor aún: ¿habrá el compromiso político de apoyar a la mayoría que puede representar PV al final?
Queremos colaborar para encontrar una salida que no entrañe la acentuación de las diferencias (válidas y necesarias en la democracia). El reloj avanza y esta semana es esencial. Estamos como cuando pasamos por el semáforo de Mañongo y su cronómetro: 3…2…1… ¡VERDE! ¡GO!

martes, 7 de julio de 2009

¡¡¡Que vuelva Mel!!!

Es inevitable. Pareciera que nos persigue a cada instante, cual plaga de langostas. Vivimos cada momento de nuestras vidas bajo su signo; no hay persona, familiar, cuñado, compadre o vecino que no opine sobre el tema. Y el tema mis amigos, es que vuelva Mel. Yo apoyo que vuelva ese señor a su país y pronto; pero mis razones no son provocadas por la rasgada de vestiduras de nuestro Comandante y su colega dictador Raúl Castro por la democracia, y mucho menos por el proverbial oportunismo de los Kirchner (económico) o del siniestro personaje que funge como Secretario de la OEA José Miguel Insulza (político).

Yo quiero que Mel vuelva, para que deje de usar nuestros aviones y nuestra gasolina. Prefiero que vaya a su país y gaste sus recursos y enfrente sus problemas, porque mi país tiene bastante entre la inseguridad desbordada, la corruptela de la neoburguesía roja, la borrachera de poder que destila la élite política revolucionaria y para colmo una oposición que no termina de entender el dilema que enfrentamos como pueblo. Si Mel vuelve a su terruño, nos quitamos de encima que el Comandante use el día más sagrado para la historia del país (5 de julio) para dedicárselo a Mel y sus ansías de perpetuarse en el poder; quizás tengamos que seguir soportando que los cubanos desfilen al lado de los militares venezolanos, pero bueno, ya esos se dejaron "montar la pata" como dicen coloquialmente. En todo caso, ya el temita de Mel quedaría de lado.

Logrando que Mel regrese, le tocaría enfrentar la justicia en su país. Para aquellos que nos apasiona la política, sabemos que las situaciones se deben medir fríamente, para luego analizar sus consecuencias y a partir de ahí trazar una "hoja de ruta" que delineará las opiniones sobre un escenario específico. Un verdadero político sopesa sus palabras, mide su alcance y actúa cercano a un "libreto" comunicacional preestablecido. Por ello, las reacciones desproporcionadas de los extremos políticos venezolanos fueron como lo vimos: "queremos que hagan un transplante de testículos entre los militares hondureños y los venezolanos" decían unos, mientras que el Comandante rojo rojito decía "vamos a derrocar al gobierno gorila, que dio un golpe". Eso significa que ambas opiniones son sesgadas y además provenientes de la ira, del rencor y del resentimiento, producto del "descocamiento" que vivimos a diario. Ese es el problema de los extremos: piensan con las vísceras, mientras se relamen con la idea de la violencia.

Cuando Mel llegue a su país, deberá enfrentar al pueblo, a su partido, a los militares, al Congreso y sobre todo a la justicia. Antes de dictar su opinión sobre lo ocurrido en Honduras, cualquier persona ha debido buscarse la Constitución de Honduras. Desde el punto de vista constitucional, la insistencia de Mel en hacer un supuesto "referendo" para aprobar su reelección al estilo venezolano, con tecnología y asesoría patria, configura el delito de TRAICIÓN A LA PATRIA. Si usted a estas alturas del partido no ha leído esta constitución, por favor le ruego visite este vínculo: Constitución de Honduras. De todas maneras le transcribo algunos artículos de dicha norma fundamental:

ARTICULO 4.- La forma de gobierno es republicana, democrática y representativa. Se ejerce por tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación.

La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria.

La infracción de esta norma constituye delito de traición a la Patria.

ARTICULO 42.- La calidad de ciudadano se pierde: (OMISSIS)

4. Por coartar la libertad de sufragio, adulterar documentos electorales o emplear medios fraudulentos para burlar la voluntad popular;

5. Por incitar, promover o apoyar el continuismo o la reelección del Presidente de la República; (OMISSIS)

ARTICULO 239.- El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.

El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.

Usted me dirá: ¿Pero entonces no hubo golpe de estado? Le diré mi opinión: Sí hubo un golpe de estado, los militares no han debido sacar a Mel del país, han debido (en todo caso) arrestarlo y presentarlo ante la Corte Suprema de Justicia, luego que el Congreso aprobara su enjuiciamiento. Pero observe que toda la Corte Suprema de Justicia, la mayoría casi absoluta de los diputados del Congreso (incluso los del partido de Mel), una mayoría (vean las manifestaciones para que vean lo reducido de estas) del pueblo hondureño y en fin, los más amplios sectores de la sociedad no quieren permitirle a Mel la posibilidad de perpetuarse en el poder. Observamos que los poderes constituidos y la sociedad están de acuerdo en ese punto. Entonces mi veredicto es que si hubo un golpe de estado, pero extrañamente democrático. Pocas veces en un escenario político existe un espacio del debate que reúne a tantos actores a su alrededor: no queremos a Mel perpetuado en el poder. No me digan que no es una expresión de una sociedad fundamentada en su Constitución. Concluyo mi opinión diciendo que no puedo apoyar un burdo golpe militar, pero la situación me obliga a entornar los ojos a mi país y ver donde estoy parado: pongamos nuestras barbas en remojo mientras nos comemos el respectivo dulcito de lechosa.

Pero lo que más me gustaría lograr con el regreso de Mel, es que la OEA tendrá que mirar a Venezuela y ver como acá nuestra élite política se llena la boca hablando de democracia pero eliminan la Alcaldía Mayor, desconociendo el voto de cientos de miles de caraqueños; que dicen que gozamos de libertad de expresión pero se censura las campañas organizadas por la sociedad. Podrán ver como aquí poco a poco se nos está instalando una "dictablanda" donde nos dan caramelos pseudodemocráticos para que los imbéciles sigan creyendo en que podemos decir "casi" todo lo que queramos (vean el caso de CEDICE) y porque nos ofrecen elecciones cuando ellos quieren (vean las elecciones de diputados y concejales) ya estamos en una democracia. Esto dejó de ser una democracia como la aspira el constituyente de 1999 hace muchísimo tiempo; si bien me resisto a identificarla con una dictadura, nuestro régimen político se distancia, cada vez más, de la democracia. El problema es que los "e$fuer$o$" de la OEA se pagan con votos y barriles de petróleo.

Ojalá que se Mel pueda irse a su casa a gastar SUS reales y enfrentar SUS problemas, dejando de chulearse NUESTROS reales y dejando de ser NUESTRO problema.

En estos instantes me enteré por Twitter, que Mel se irá a Washington a rogar apoyo de los gringos (vade retro satana) y luego se entrevistará con el Presidente designado Micheletti en Costa Rica, bajo la mediación de Oscar Arias. Pues se me ocurre que le cambiaría a los gringos a ese Mel chulo y oportunista, por otros "Mel": por Mel Gibson y por Mel Patiño. El primero para que se traiga su exitosa serie "Arma Mortal" y acabe con los malandros, choros, corruptos y la inseguridad que nos agobia a los venezolanos, porque evidentemente el régimen actual y sus acólitos son ineptos para hacerlo. Y el segundo (para quien no lo conoce es el ayudante de Krusty El Payaso en Los Simpsons -biografía-) para que nos devuelva un rato la sonrisa recibiendo esos pastelazos que tienen 20 años cautivándonos. Yo con esos "Mel" si me quedaría…

Pero mientras, ojalá entiendan por qué digo: ¡Qué vuelva Mel!

lunes, 6 de abril de 2009

Reflexiones VII.- Silencio

"Nunca rompas el silencio, si no es para mejorarlo"

Ludwig van Beethoven


 

Hace más de un mes que no publico. Más allá de las excusas inveteradas del trabajo, la vida y cualquier otra categoría semejante, la verdad es que no quería. De pequeño aprendí una regla que aplico siempre: si no hay nada bueno que decir, entonces es mejor callar. Pero la preocupación, que compartimos todos aquellos que defendemos y practicamos la Democracia como sistema de vida, es creciente; la realidad nos acorrala y atiborra de malos augurios, de malestar y sobre todo el desasosiego. Vivimos días aciagos para aquellos que asumimos la Justicia y el Derecho (así, en mayúsculas) como norte de nuestra existencia.

Tiempo atrás, por vías misteriosas recibí una serie de proyectos de ley, los cuales serían (como en efecto lo fueron) discutidos por la Asamblea Nacional. Del estudio de dichos proyectos nació la intranquilidad y el temor que transpiran mis palabras. En vista de eso, compartí mis inquietudes, escribí diversos comentarios (de estricta naturaleza jurídica) que quizás algún día puedan interesar a alguien. Pero el día de hoy quiero expresar es una idea central: estamos ante un desmontaje sistemático e implacable de cualquier manifestación de pensamiento contrario a las líneas oficiales; insisto: es la neutralización de la disidencia, ello incluye tanto a la oposición como a las mismas filas del oficialismo. Es la némesis de la Democracia.

Vemos como se nos arrebató, por una vía absolutamente inconstitucional, la administración de puertos y aeropuertos. Pero de manera muy cómica, sólo resultaron afectados los estados donde perdió el oficialismo. Me pregunto yo: ¿el puerto de Paraguaná? ¿ y el puerto de José en Anzoátegui? ¿y el aeropuerto de Barinas? Entonces vienen con los sofismas… No hay explicación más allá de "ahorcar" financieramente a los estados y hacerles su gestión cada vez más dificultosa.

Ahora, la Asamblea Nacional fue iluminada por la luz del Creador y se dieron cuenta que nunca habían promulgado la Ley Orgánica del Distrito Capital y que se encontraban en mora con el texto constitucional. La verdad es que perdieron la mayoría en la Capital, cuando las alcaldías se les fueron de las manos por las horrorosas y corruptas gestiones de Barreto, Rangel y compañía. Bueno, ahora borrarán de un plumazo la Alcaldía Metropolitana porque les ganó un tipo que, con las uñas, está llevando un mensaje claro a la población; demostrando que esta supuesta revolución (salvo honrosas excepciones) es más palabras que hechos. Tengo el proyecto de ley, el que quiera deleitarse con su exposición de motivos, con gusto se la hago llegar. Y el problema no es la adecuación (o no) de la próxima ley a la Constitución, es el terrible momento elegido para una decisión como esa, que devela la ansiedad del régimen por el control y la total aniquilación de todo aquello que huela diferente.

Pero no basta, nunca es suficiente. El enfrentamiento es necesario. A los comisarios de la Policía, luego de un proceso amañado, grosero, con diferimientos infinitos, con 6 cambios de jueces, de 3 años de duración; con un final de película, donde sin pruebas y en un acto de total desconocimiento de la ley, se les aplica una sentencia de 30 años de cárcel. La quintaesencia de la pesadilla kafkiana. Y saben, no tengo dudas que lo sucedido aquel 11 de abril fue un golpe de estado; y estoy seguro que estos comisarios pueden tener alguna responsabilidad; pero todos tenemos el derecho humano a un juicio justo, con jueces imparciales e independientes. Lo lamentable es que en nuestro país las sentencias son dictadas en el "Aló Presidente". La traducción política al caso es muy simple: se contrario al régimen y te vamos a dar con todo. ¿Habrá juicio a Barreto y su incontestable corrupción? ¿Investigarán a la familia Chávez en Barinas y su apogeo económico? ¿Y PDVAL? ¿Y García Carneiro y el viciado Plan Bolívar 2000?

Pero que va, eso no satisface. Ahora nuestro presidente declaró en los meses pasados la misión "Rosales preso". Ojo, lo dijo. Y muchas personas me dijeron (estoy seguro que están leyendo esto): "no chico, ese no se va a atrever a meter preso a Rosales, eso es un trapo rojo para confundirnos, ¿con cuales argumentos lo va a juzgar?" Ahí está. Ahora hasta de homicidio en grado de frustración fue acusado. Uno de los líderes más visibles de la oposición venezolana. ¿Quién seguirá?

Pero la lista es larga. En los próximos días me tocará explicar la Jurisdicción y el Poder Judicial a mis alumnos; pero esta vez tendré que utilizar nuestra nueva Ley Orgánica de Sistema de Justicia, la cual establece la selección de los jueces por medio de los diputados y los representantes del Ejecutivo, comiéndose de un mordisco la necesaria independencia de los poderes y sobre todo la distribución funcional del Poder. Ahora la Justicia será impartida por funcionarios que han sido elegidos no por sus méritos académicos y forenses, sino por su pertenencia a un partido político, ergo, no habrá Justicia para el que piense distinto.

Y para el futuro (excesivamente próximo) vienen los proyectos de ley de tenencias de tierras, urbanas y agrarias; donde el concepto de "propiedad social" que fue rechazado en el intento fallido de reforma constitucional de 2007, es reencauchado y utilizado como espada de Damocles para todo aquel que se resista a la filosofía pseudorevolucionaria.

Al principio les dije que no quería escribir. Ahora no es un problema de si me provoca o no escribir; ya la Musa no es buscada en las noches de insomnio ni en la entrada de Occidente. Me siento obligado a hacer algo. El país marcha hacia un destino terrible: o nos quedamos quietos y permitimos todo lo que sucede, resistiendo y esperando que nos salven (será el chapulín colorado) y que nuestro país sea un lugar donde pensar distinto será un crimen; o nos olvidamos de nuestras miserias por un momento y nos concentramos en la defensa de la Democracia, el libre pensamiento y la paz para todos los venezolanos.

Si elegimos la primera opción, pues entonces haga sus maletas, nos vamos a la playa el miércoles, nos relajamos y sobrevivimos hasta que nuestro Comandante así lo disponga. Mejor aún, cuando regrese de vacacionar, vaya e inscríbase en el PSUV, puede que así se salve de esta ofensiva anti-disidencia; capaz y hasta sale premiado con un carguito.

Pero si usted considera que su deber como ciudadano, más allá del color del pensamiento político, es construir una sociedad justa y amante de la paz, y que nos merecemos un Estado donde impere la democracia y el respeto a la voluntad popular, que esté al servicio del pueblo y no al revés; entonces deje la flojera, póngase sus pantalones y comience a trabajar. Lee, estudia, escucha a los que poseen la experiencia y el conocimiento; habla con tu familia, explícales que es lo que está sucediendo y porque consideramos que está mal. Habla con tus amigos, con respeto al pensamiento y las necesidades ajenas, pero con firmeza. Reúne a tus vecinos, ellos viven y sufren las mismas condiciones que tu, posiblemente encuentres mucha gente tan preocupada como tu pero aislada o frustrada; La verdad no hace falta ser un politólogo ni un paladín para comenzar a efectuar cambios a nuestro alrededor; el primer paso debe ser en lo interno, luego hacia afuera.

La pelea es peleando. Pospusieron las elecciones de concejales y juntas parroquiales para el próximo año, pero por ahí debemos comenzar. Tenemos diversos mecanismos de participación en nuestro sistema político: consultas, referendos, consejos comunales, grupos de electores, asambleas de ciudadanos, partidos políticos, gremios, sindicatos. Hacia allá debemos ir. Sin tregua, sin descanso; y sobre todo, obviando las vocecitas que invitan a salidas de facto y antidemocráticas. Los problemas de la Democracia se combaten en democracia.

Ya rompí el silencio, ¿y tú?

sábado, 21 de febrero de 2009

Reflexiones VI.- Reformando la Constitución de Carabobo

La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.

Montesquieu, 1745

El pasado jueves 21 de febrero  el Consejo Legislativo del estado Carabobo (CLEC) hizo una convocatoria pública para conformar una comisión parlamentaria que diseñe una reforma de la Constitución del estado Carabobo. El novel diputado Juan José Perozo fue designado como Presidente de dicha Comisión y sobre él descansa el peso y la responsabilidad de actualizar y realzar nuestra Constitución estadal. Posiblemente mis reflexiones futuras pasarán por este tema, ya que quiero compartir con ustedes algunas ideas que darán mucho que hablar en los próximos tiempos en nuestro estado.

Cuando recibí la formal convocatoria del CLEC (mayoritariamente oficialista) para que participe en el remozo de nuestra Constitución estadal, créanme que quedé sorprendido. Pasé toda la tarde pensando cómo era posible que la gente que políticamente es contraria a mis pensamientos, que duramente he criticado sean los primeros en solicitar mi colaboración. Y ese día, en pública audiencia, me fue propuesta la responsabilidad de asesorar la Comisión Parlamentaria para la reforma de la Constitución del estado Carabobo; luego de mi intervención inicial, el Presidente y Vice-Presidente del CLEC, en tono casi jocoso, dijeron al unísono: Gracias Doctor por aceptar, sin permitirme argumento en contrario.

La verdad es que me siento muy honrado, es una oportunidad increíble para mi generación (más allá de nuestras obvias y profundas diferencias políticas) de marcar nuestra huella e imprimir el ritmo de la política del estado; pero por encima de todo: es el lugar y el espacio correcto para materializar muchas de las ideas y conceptos en los que profundamente creo. Con el diputado Juan Perozo nos une una amistad inquebrantable, que ha trascendido los colores y las posiciones políticas; pero por encima de todo, nos acerca lo que llamo una visión cercana de lo que queremos de la vida. Siendo estudiantes, nos tocó asumir posiciones de liderazgo en momentos difíciles para la Universidad, y a pesar de defender banderas distintas, siempre supimos separar nuestra amistad de esas discusiones. Incluso, si se me permite esta infidencia,  una vez ambos nos postulamos a cargos públicos por planchas distintas, y ambos ganamos de manera contundente (Consejero de Facultad él, Presidente de Centro de Estudiantes yo), dejando claro a la comunidad universitaria que podemos ser amigos y pensar distinto, presentando un proyecto y un mensaje claro a la gente. Yo siempre le preguntaba en clases, antes de las elecciones, ¿la gente votará a Darío como Presidente y a Juan José como Consejero a pesar de representar a grupos distintos? Pues el tiempo nos dio la razón.

Trascendiendo mi agradecimiento personal, quiero hacer públicas un par de condiciones que sujetan mi efectiva participación en este proyecto, las cuales son de mucha importancia para mí:

  1.            Que se me respete mi posición política: De nada sirve aspirar una Constitución como la que deseamos, si no practicamos el respeto a las opiniones ajenas y usamos la discusión de las ideas (no de los hombres) como instrumento fundamental para la creación de nuevas cosas. Si bien mi función es esencialmente técnica y funcionalmente de asesoría y consulta, mi propia naturaleza hará que me apasione por lo que hago; para ello necesito libertad para opinar y criticar constructivamente.
  2. .         Que se trace una metodología seria, responsable y sobre todo real: diseñar un texto constitucional (a pesar de las limitaciones y restricciones que posee una constitución estadal en la especie híbrida de federación que tenemos) es una seria responsabilidad; se afecta de manera profunda el desenvolvimiento de la política de la región y la conformación del Poder Ejecutivo y Legislativo de la entidad federal. Con respecto a este punto, se me ha emplazado para presentar una propuesta de metodología; para el viernes 6 de marzo deberíamos tener una idea clara y segura de cómo se va a realizar el trabajo encomendado. Además la metodología debe incluir a los sectores vivos de la sociedad carabobeña, sin distingo de colores o posiciones.

No quiero adelantar nada sin la autorización de la Comisión Parlamentaria, pero si quiero dejar muy claro el fundamento de mis propuestas: más y mejor Democracia. La democracia participativa y la delimitación explícita de las esferas competenciales de los órganos públicos que conciernen al texto constitucional, serán los ejes primarios en los que se basarán mis opiniones.

Desde aquí quiero agradecer a todas las personas que leen mis líneas semanales, la verdad que me sorprende la cantidad de personas que leen y participan de algunas mis opiniones, ya sea para secundarme o para pensar distinto; creo que esa ha sido la idea inicial de este espacio. Así mismo, un personal y sentido agradecimiento a Dinorah Cudemus y Adelba Taffin, quienes se encargan (voluntariamente) de la difusión de mis opiniones: Gracias chicas por su constancia y apoyo; ahora tendré mucho material de importancia para la audiencia política del estado y cuento con ustedes para ayudarme a llevar a cabo esta tarea.

Todo aquel que quiera conversar sobre este tema, mi correo esta a su disposición edgardarionp@gmail.com para las proposiciones y opiniones. Todas las ideas y todas las propuestas son bienvenidas. Quiero terminar mi nota de hoy con una constante en mi pensamiento político: necesitamos MÁS Y MEJOR DEMOCRACIA.

lunes, 16 de febrero de 2009

Reflexiones V.- ¡¡¡Que se joda David!!!

En el Antiguo Testamento de ese maravilloso libro que es la Biblia, se encuentra una de las historias más interesantes de la vida de los antiguos judíos. Un joven pastor de ovejas se encuentra ayudando con el avituallamiento del ejército israelí frente a los invasores filisteos; de pronto, el campeón de los conquistadores reta a cualquiera a librar un duelo personal, donde el vencedor esclavizaría a la nación perdedora. Cuenta la historia que el pequeño pastorcillo, acostumbrado a lidiar con osos y leones, derrota al gigante con su honda y 5 guijarros. Es sin duda la famosa historia de David de Judea contra Goliat de Gath.

En la actualidad, hablamos de David contra Goliat para referirnos a las peleas asimétricas, en desventaja para algún lado; con ello señalamos la victoria del débil frente al fuerte; la astucia frente a la arrogancia; las causas nobles frente al oprobio y la maldad.

Esta historia se hizo un lugar común en el escenario electoral impuesto por nuestro autócrata. Vimos a muchos de los dirigentes opositores indicar que esto era la lucha de David frente a Goliat. Donde nosotros éramos la parte pequeña, desasistida. Pues visto lo sucedido el día de ayer, con mucha responsabilidad quiero decirles a todos los que me leen: QUE SE JODA DAVID.

Ayer dimos una batalla increíble. Luchamos contra el fanatismo, contra el ventajismo desmesurado; enfrentamos la hipocresía de un árbitro parcial, el uso del recurso público de forma descarada. Y el resultado, a pesar que ya a las 6pm teníamos un panorama más o menos claro de lo que sucedió, es sumamente satisfactorio y sobre todo ESPERANZADOR. Difícilmente puedo sentirme derrotado.

El 15 de agosto de 2004 el presidente fue sometido a un referéndum revocatorio, luego de todo lo sucedido durante el convulsionado año de 2002. Con ello la oposición venezolana intentaba sacudirse el fantasma del 11 de abril y plantea para ello una plataforma unitaria (Coordinadora Democrática, ¿recuerdan?). Veamos los resultados (números oficiales CNE):

Nacionales

Oficialismo

5.800.629

Oposición

3.989.008

Nulos

25.994

Carabobo

Oficialismo

435.244

Oposición

330.501

 

En 2005 la oposición (a pesar de los gritos de muchos de nosotros) se abstuvo de participar en las elecciones de diputados a la AN. En esas elecciones votaron sólo los afectos a régimen, en el peor resultado electoral de su breve historia: sacaron 3.398.567 votos, a pesar de no tener contrincantes y toda la desventaja de parecer un plebiscito.

Luego el 3 de diciembre de 2006 fuimos a las urnas otra vez. De nuevo se optó por la plataforma unitaria opositora, pero con el aprendizaje de 2004 y de 2005. Veamos los resultados:

Nacionales

Oficialismo

7.309.080

Oposición

4.292.466

Nulos

160.245

Carabobo

Oficialismo

583.773

Oposición

359.519

 

Fácilmente podemos colegir que hubo un ligero aumento de la votación opositora. Pero fue una victoria contundente del régimen.

En diciembre de 2007 fue consultado a la sociedad un conjunto de modificaciones inconstitucionales, malsanas, que destilaban el genio antidemocrático del régimen. Luego de una campaña excelente, la vanguardia de los estudiantes y un mensaje equilibrado por parte de la dirigencia opositora, vemos los resultados:

Nacionales

Oficialismo

4.379.392

Oposición

4.522.332

Nulos

No sabemos

Carabobo

Oficialismo

367.532

Oposición

412.337

 

Fíjense que es la mejor votación de la oposición venezolana hasta el momento. Sólo es el resultado del 1er boletín del 3 de diciembre de 2007 porque al sol de hoy, el CNE parcial y genuflexo que tenemos no ha dado los resultados finales. No sabemos oficialmente cuántos votos nulos hubo, o si la diferencia fue mayor o no. Pero lo importante es que veamos cómo se incrementa la votación distinta a la corriente oficial: un aumento de 530.000 votos aproximadamente. Una victoria histórica de la cual debemos sentirnos orgullosos.

Veamos ahora noviembre de 2008, durante las elecciones regionales. Tomando la votación del sector opositor en todos los estados, la sumatoria nos arroja que obtuvimos 4.532.940 votos; una cifra consistente con el 2007. Sin aumento pero algo destacable: no hubo una plataforma unitaria nacional; la unidad opositora se forjó en cada región y cada municipio, y en algunos casos ni siquiera hubo unidad. En Carabobo vimos que Henrique Salas Feo obtuvo 407.520 votos para lograr la primera magistratura regional. Se produjeron 31.655 votos nulos en nuestro estado, a pesar de la compleja forma de votar de esas elecciones.

Ahora veamos los resultados de ayer 15 de febrero (día de la celebración de la Lupercalia, antiquísima fiesta pagana en honor al Fauno Luperco; instituida por el Rey Numa Pompilio El Iniciado; entre amigos he comentado que la elección de este día era bastante “interesante” para aquellos que nos gusta el “lado B” de la historia):

Nacionales

Oficialismo

6.003.594

Oposición

5.040.082

Nulos

199.041

Carabobo

Oficialismo

482.824

Oposición

444.572

 ¡Analicemos!

La oposición ha venido en franca mejoría en cada elección. Por el otro lado, el oficialismo viene bajando. En 2006 logran 7 millones de votos con una campaña arrolladora y frente a un escueto candidato de la oposición. En esta campaña de 2009, de las mismas proporciones que la presidencial y habiendo puesto el mismo Chávez su cabeza en la picota, apenas lograron 6 millones de votos.

Nosotros, con una campaña hecha con las uñas, en estados donde se desmontó la oposición al quedar sin una (¡!) alcaldía, dimos un resultado importante y además RECORD.

Controlan 20 estados y sus alcaldías, y lo que logran es 6 millones de votos, mientras que nosotros con APENAS 4 estados importantes y algunas alcaldías logramos 5 millones, un HITO para nuestra corta vida opositora.

Señores, sacudámonos el golpe. Se acabó la hegemonía del oficialismo. Ya no tienen la misma fuerza, están arrastrando sus errores y su ausencia de gobierno; tuvieron que amedrentar, asustar, gastar miles de millones de bolívares para jugarse a Rosalinda; el árbitro los protegió, nos clavaron cadenas de 7 horas (¡!). Metieron miedo, nos echaron “gas del bueno”, hubo un número INACEPTABLE de votos nulos, algo que deja mucho que decir de aquel resultado en 2004 en aquel revocatorio, donde la respuesta era igual: SI o NO y apenas hubo 25.000 votos nulos. ¿Cómo se explica que bajo el  mismo esquema del acto electoral de 2004, se produzcan 200.000 votos nulos?

Pese a todo lo que hicieron, frente a su arrogancia, frente a su desgobierno, frente a su ausencia de ponderación y concierto. Puede que hayan sacado más votos producto de su ventajismo y de su grosero uso del recurso público, pero nos dieron un tremendo espaldarazo.

Que se acabe el lamento, a partir de ahora no somos el lado débil, no somos las víctimas de esta historia. Ahora nos toca construir una mayoría, refrescar las caras, reescribir nuestras ideas y plantear un mensaje que ampare a los más amplios sectores de la sociedad; que se gradúen los estudiantes de ayer y vengan otros con mejores ideas. Es la hora de nosotros, los jóvenes. Nuestro estado está hambriento de nuevas ideas, nuevas caras; llegamos al Gobierno Regional bajo el enfoque de un cambio y un rejuvenecimiento de la dirección política del estado; pues demos el ejemplo aquí en Carabobo de cómo debemos hacer las cosas desde ahora.

¡Que se joda David!