Mostrando entradas con la etiqueta venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta venezuela. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de julio de 2011

Una salida a la ausencia absoluta del Contralor General de la República

Con el fallecimiento el pasado 20 de junio de los corrientes del ciudadano Clodosbaldo Russian, quien fungía como Contralor General de República, se abre una compuerta constitucional que comprobará las bases democráticas de las instituciones políticas de nuestro país. Hago esta afirmación, ya que se debe hacer un ejercicio de hermenéutica (interpretación) constitucional para esclarecer el camino que se debe tomar. Veamos.
La Contraloría General de la República integra, junto a la Defensoría del Pueblo  y el Ministerio Público, uno de las novedades que trajo consigo nuestra Constitución de 1999: el Poder Ciudadano. De profundo origen helénico (recordemos el antiguo Areópago griego) estos órganos en líneas generales se encargan de vigilar la moral administrativa (gestión de recursos) y la ética pública (conducta de los integrantes del Estado y de la sociedad); en palabras llanas: el Poder Ciudadano debe ser el bastión moral de la nación. Nuestra carta política no establece un mecanismo para suplir las ausencias absolutas de quienes encabezan los órganos del Poder Ciudadano; sólo plantea un régimen para su nombramiento. Este mecanismo está contemplado en el artículo 279 constitucional, el cual debe aplicarse por analogía. Dicha norma establece:
Artículo 279. El Consejo Moral Republicano convocará un Comité de Evaluación de Postulaciones del Poder Ciudadano, el cual estará integrado por representantes de diversos sectores de la sociedad; adelantará un proceso público de cuyo resultado se obtendrá una terna por cada órgano del Poder Ciudadano, la cual será sometida a la consideración de la Asamblea Nacional. Esta, mediante el voto favorable de las dos terceras partes de sus integrantes, escogerá en un lapso no mayor de treinta días continuos, al o a la titular del órgano del Poder Ciudadano que esté en consideración. Si concluido este lapso no hay acuerdo en la Asamblea Nacional, el Poder Electoral someterá la terna a consulta popular.
En caso de no haber sido convocado el Comité de Evaluación de Postulaciones del Poder Ciudadano, la Asamblea Nacional procederá, dentro del plazo que determine la ley, a la designación del titular o la titular del órgano del Poder Ciudadano correspondiente… (OMISSIS)” (Negrillas y subrayado nuestro)
Revisemos e interpretemos el procedimiento:
1.       El Consejo Moral Republicano (órgano que coordina el Poder Ciudadano e integrado por El Contralor, el Defensor del Pueblo y el Fiscal General de la República) debe convocar a un Comité de Evaluación de Postulaciones. Según la Ley Orgánica del Poder Ciudadano, éste debe integrarse por veinticinco (25) venezolanos.
2.       Ese Comité debe presentar una terna (tres opciones) de candidatos a la Asamblea Nacional (AN), luego de un proceso PÚBLICO. Es decir, debe ser abierto al escrutinio social.
3.       En un máximo de treinta (30) días continuos (calendario), la AN debe decidir con una mayoría calificada de dos terceras partes (2/3) de sus integrantes. En la actualidad la AN  está conformada por 165 diputados, en consecuencia los dos tercios serían 110 diputados. Es decir, gracias a los resultados obtenidos el 26 de septiembre pasado, ningún partido o alianza política controla esa cantidad de diputados. Como consecuencia lógica todas la fuerzas políticas que se encuentran representadas en la AN deberán intentar entenderse para lograr un acuerdo.
4.       En caso de no haber acuerdo, la terna de candidatos deberá ser llevados a una consulta popular. El ganador de dicha consulta (el cual no se especifica sus condiciones) será el nuevo titular del órgano; en el caso de marras: el Contralor General de la República. Ello es una evidencia del modelo participativo y refrendario que el constituyente de 1999 planteó.
5.       Si el Poder Ciudadano no convoca al Comité de Postulaciones, la AN deberá hacer la designación del Contralor. Aunque la Constitución no lo dice de manera expresa, debe entenderse que bajo la misma votación calificada de dos tercios.
Desde el punto de vista constitucional, la vía es relativamente sencilla e institucional. Pero la praxis de ese iter constitucional puede desembocar en algunas situaciones peliagudas para el enrarecido ambiente político del país.
Creo que la oposición debe aprovechar dos elementos a su favor: 1) el hecho que rompe los dos tercios que se necesitan para la mayoría calificada, y 2) su evidente y necesario talante democrático. Es el momento de exigir y negociar, particularmente en la conformación de las veinticinco (25) personas que integrarán el Comité de Postulaciones; es allí donde la oposición debe batirse y exigir un comité equilibrado junto a un procedimiento PÚBLICO Y TRANSPARENTE.
En mi criterio debemos buscar el acuerdo y la negociación, pero no sólo con conversaciones tras bastidores sino de forma pública. Se debe hacer un llamado popular para que los ojos de toda la sociedad se centren en la AN. Nada mejor que la presión democrática de un pueblo expectante de resultados. Un Contralor que pase por el escrutinio público tendrá una mayor obligación moral de combatir los excesos, vicios, “nuevoriquisimos” y corrupción que maltratan a nuestra sociedad.
Queda por esclarecer el tema de la “consulta popular”. Creo que debe utilizarse el mecanismo del referendo consultivo establecido en artículo 71 de la Constitución, el cual encarna una verdadera “consulta”, ya que no es la elección de un cargo público; si esta “consulta popular” que exige la Constitución fuese una “elección” en el sentido político de la palabra, entonces el nuevo Contralor podría ser susceptible de una revocatoria popular. El uso del referendo consultivo elimina cualquier interpretación malsana de estas reglas constitucionales, siendo además coherente con los medios directos de participación política planteados en nuestro sistema democrático.
Llegar a la consulta popular sin intentar un acuerdo de manera pública puede conducir a un escenario poco favorable: tener que elegir entre tres personas que no reúnen las condiciones éticas para combatir a un régimen corrompido y atropellador. Además, con unas primarias en el horizonte cercano y sin un cronograma electoral claro, no creo que plantear una acción electoral sea conveniente para ningún sector. Intentemos el acuerdo, que se demuestre al pueblo quien cree en la Democracia.
Hilemos fino en este tema: el Contralor tiene una función VITAL en el desempeño de la gestión pública y puede ser el ariete que nos ayude a crear una Venezuela mejor, donde la corrupción sea verdaderamente perseguida y castigada, venga de donde venga. Pero también puede ser un “garrote” institucional que agrave aún más la penosa democracia patria: véanse en el espejo de Leopoldo López.
La mayoría de las veces la teoría seduce. Es cómodo observar el mundo a la distancia, imaginar que el mundo es como debería ser y que en caso contrario, podemos seguir viviendo a pesar de sus imperfecciones. Las pizarras son excelentes para demostrar que el mundo en teoría está bien diseñado, pero que de la puerta hacia afuera es distinto. Ese modelo dual de pensamiento nos ha llevado al conformismo, a la aceptación de un mundo “como debe ser” y el mundo “como es”; en medio de ese desdoble se encuentra la anomia en la que viven las nuevas generaciones de venezolanos. En el mundo mejor no puede haber diferencia entre el mundo que queremos y el mundo que deseamos. 

jueves, 12 de febrero de 2009

Reflexiones IV.- Una conversación por el futuro

"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado".
Friedrich Nietzsche

Ayer tarde tuve una de esas conversaciones nutritivas que te hacen pensar; esos coloquios que nos permiten exorcizar tantas incomodidades, críticas a nuestro entorno y sobre todo, que nos consienten desahogar lo que en público no podemos compartir. Ayer tarde esa valiente mujer Adelba Taffin, fue la destinataria de los amargos sentimientos que llevo en estos días aciagos.

Creo que volver a explicar lo que hemos dicho hasta la saciedad, sobre lo inconstitucional, fraudulento y sobre todo impuesto de la consulta popular del domingo próximo, es simplemente llover sobre mojado (Fito Páez dixit).  El día de ayer me dediqué a evaluar el estatus de la oposición carabobeña frente al evento electoral del domingo, me reuní con diversos factores y considero que tengo un diagnóstico bastante real de lo que está sucediendo y va a suceder el día de referendo.

Ya al final de la tarde conversaba con mi amiga Adelba, y le decía: -"Negra, no hemos conformado el discurso correcto, nos falta alimentar un mensaje que ampare a toda la sociedad". Ese fue el punto de partida para una conversación memorable y que puede ser la semilla de muchas cosas por venir. Pasamos un buen rato hablando y revisando las cosas buenas y malas que tenemos en nuestra ciudad y nuestro estado. Las decisiones audaces y atinadas de la oposición, los aciertos y desaciertos del gobierno regional, los movimientos quirúrgicos del “anti-salismo” tras bastidores, la necedad del discurso anti-partido, nuestro novel alcalde y su gestión, la posición de los estudiantes carabobeños y las mezquinas actitudes de algunos sectores de la vida política carabobeña, fueron algunos de los tópicos que planteábamos en nuestra conversación. Pero el leitmotiv de esta nota es el futuro.

La lucha por un país distinto no acaba el 15 de febrero. El 16 de febrero, más allá de los resultados que se produzcan, debemos estar preparados para seguir predicando y batallando por una sociedad diferente. Muchas veces parece que se nos compele a un enfrentamiento con aquellos que no piensan igual que nosotros, pero se nos olvida que la vida del pueblo venezolano continúa. Tenemos que decir mucha responsabilidad que pase lo que pase, gane el SI o el NO, el lunes amanecemos con el mismo país que posee los más altos niveles de inseguridad, el mismo país que sufre los embates de un salvaje capitalismo de estado, el mismo régimen de marcado acento autocrático y hegemónico… El mismo pueblo que ansía paz y concierto para avanzar unido.

Es un craso error hacer ver que todo termina el 15-F. Haré algunas precisiones al respecto, producto de las reflexiones de estos días y sin el más mínimo ánimo de ser un Jano suburbano:

Si gana el SI, veremos como ese cheque en blanco que le damos al Presidente (o a la genuflexa y descarada Asamblea Nacional, que es lo mismo) será utilizado, en el peor de los casos, para extender el periodo constitucional a 10 años (¡!) más la posibilidad de reelegirse indefinidamente (ausencia de límite temporal para la postulación a cargos de elección pública en su versión científica). Más allá de las especulaciones que pueden colegirse de ello, es fácil aseverar que entraremos en un periodo de mayor dificultad para quienes nos oponemos a este régimen; vendrá un fortalecimiento de las políticas pseudosocialistas, mayor control de las estructuras políticas del Estado, el uso desmedido del dinero público para apuntalar egos y necesidades del partido único, ergo, lo mismo de siempre pero en mayor abundancia. Y si hemos luchado tanto para llegar hasta donde estamos, mal podríamos bajar la guardia y dejarnos sorprender. Ahora bien, fíjense mis amigos que el escenario sigue bajo los mismos fundamentos pero con acentuación.

Pero en la hipótesis de ganar el NO, es posible que nos anotemos una nueva victoria, que confirmemos las sospechas de muchos de nosotros cuando decimos que el liderazgo del Presidente viene a menos, que nos entre un “fresquito” en el alma porque comprobamos que queda conciencia democrática en este país, y sobre todo: que seguimos allanando el camino para un tiempo mejor. Pero, ¿está usted seguro que eso cambiará nuestro entorno inmediato? Le daré mi impresión: No. Seguiremos con el mismo país, las mismas carencias, la misma élite neo-burguesa, y la misma “democracia” en la cual creemos que vivimos. Debemos ganar, pero eso no hará nuestra lucha más fácil.

Vencimos un referendo constitucional en diciembre de 2007 (nuestra victoria escatológica), ganamos unas elecciones regionales  en noviembre de 2008 (no asumida con humildad por el oficialismo), todo bajo el aplastante uso del recurso público y del exagerado manejo de medios comunicacionales, y ahora la lógica nos dice que no deberíamos perder la enmienda de febrero de 2009. Pero en política la lógica no es 2+2=4; puede ser 3, o puede ser 6; todo depende del esfuerzo y la habilidad de quienes hacen política.

Salgamos con fuerza, determinación y entusiasmo a votar. Digamos SI queremos la misma cara y el mismo estilo por siempre jamás; o a decir que nosotros los jóvenes queremos luchar por un país mejor y que NO detendremos la lucha por siempre jamás.

La pelea, es peleando.