jueves, 14 de julio de 2011

¿Qué es una Constitución?

“We know who we are and what we want to say
And we don't care who's listening
We don't rebel to sell, it just suits us well
We're the bright young things”
Brian Warner “The Golden Age of Grotesque”, 2003

En una de las maravillosas piezas de la oratoria universal, uno de mis “héroes” intelectuales de finales de siglo XIX Ferdinand Lassalle, se preguntó: ¿Qué es una Constitución? ¿En qué consiste la verdadera esencia de una Constitución? Por todas partes y a todas horas, mañana, tarde y noche, estamos oyendo hablar de Constitución y de problemas constitucionales. En los periódicos, en los círculos, en las tabernas y restaurantes, es éste el tema inagotable de todas las conversaciones.” 1862.
Todavía hoy cuando suceden todos estos eventos del realismo mágico que tenemos como sistema político en Venezuela, la gente sigue haciéndose la misma pregunta q se hacía el brillante abogado (y pensador de la izquierda europea) alemán: ¿y qué es una Constitución?
Uno de los conceptos primarios que aborda un novel estudiante de leyes es el de Constitución. La importancia capital de esta idea no tiene discusiones: la representamos como la ley máxima, fundamental y básica de un Estado. En la actualidad cualquier ciudadano conoce y maneja la Constitución, tanto, que vemos como cualquier personaje de la vida pública apela a ésta en cualquier caso o condición, buscando amparo o legitimidad para sus actuaciones. La idea de hoy es analizar para ustedes el fundamento de esa relevancia y (como es habitual) reescribir el concepto, ya no atendiendo a sus características o virtudes, sino a su esencia.
El concepto básico se plantea como “la norma, ley o documento fundamental de un Estado que rige los límites del Poder Público y establece los derechos y garantías de los ciudadanos”. Cada autor le proporciona a esta base su propio criterio, agregando diversas características: soberanía, derechos humanos, legitimidad, supremacía, entre otras. La crítica que hago a este tipo de conceptos (mayoritarios en la doctrina actual) es que hace referencia a “qué hace” y “para qué sirve” una Constitución, sin responder a su verdadera esencia.
En realidad, una Constitución responde a la suma de los factores reales de poder de un país. En cada sociedad existen sectores, con influencia (económica, cultural, educativa, religiosa, política, etc.) en la vida social. Esa influencia se traduce en poder real, es decir, en capacidad cierta de modificar las condiciones y conductas de los ciudadanos. Cuando usted “suma” o totaliza esos espacios sociales y los unifica en un solo elemento, usted está fabricando una Constitución. Pero esa “suma” no puede hacerse a la ligera, ésta debe obedecer a un fin superior, que nos rebase como sociedad y que se constituya en nuestro “deber ser”. Por eso, una Constitución representa el balance de los factores sociales, y ese equilibrio se hace por medio de la Política.
En palabras llanas: una Constitución es una decisión política fundamental, donde una sociedad plasma su proyecto político a largo plazo y fija su estadio ideal. Cuando usted abre una Constitución usted está leyendo el sueño íntimo de un pueblo, las aspiraciones de una gente para las generaciones por venir. Las Constituciones son colecciones de sueños compartidos, un espacio de encuentro para el pueblo, un lugar donde nos podemos ver a los ojos sin importar colores, ideologías o credos.
Esa es la esencia de una Constitución. Un proyecto social de largo aliento, que usa al Derecho como su instrumento para ordenar la conducta (díscola por naturaleza) del Estado y la sociedad. Cuando se le agrega que establece la separación de poderes, fija los derechos y libertades de los ciudadanos, legitima el poder del Estado, entre otras afirmaciones (correctas por demás) de la ortodoxia constitucional, estamos indicando las estructuras y características de la Constitución, pero olvidamos explicar su verdadera razón de ser.
Por eso, cuando usted vea todas las cosas que suceden en nuestro país, cuando usted vea que algún personaje apela a la Constitución para cometer desmanes o legitimar sus conductas abusivas, cuando usted vea que el Estado agrede y abusa de los ciudadanos en nombre de la “Constitución”, agarre su Constitución, léala con calma y verá como los venezolanos nos fijamos una proyecto, una forma de vida muy distinta a nuestra realidad. Y ese proyecto se hará, tarde o temprano, realidad.
El mundo mejor se halla entreverado en nuestra Constitución. Lo podemos ver, sinuoso e imperceptible, escondido detrás de ella. Esa sociedad justa y amante de la paz que todos deseamos y en la que fervientemente creo, está ahí.

jueves, 7 de julio de 2011

Una salida a la ausencia absoluta del Contralor General de la República

Con el fallecimiento el pasado 20 de junio de los corrientes del ciudadano Clodosbaldo Russian, quien fungía como Contralor General de República, se abre una compuerta constitucional que comprobará las bases democráticas de las instituciones políticas de nuestro país. Hago esta afirmación, ya que se debe hacer un ejercicio de hermenéutica (interpretación) constitucional para esclarecer el camino que se debe tomar. Veamos.
La Contraloría General de la República integra, junto a la Defensoría del Pueblo  y el Ministerio Público, uno de las novedades que trajo consigo nuestra Constitución de 1999: el Poder Ciudadano. De profundo origen helénico (recordemos el antiguo Areópago griego) estos órganos en líneas generales se encargan de vigilar la moral administrativa (gestión de recursos) y la ética pública (conducta de los integrantes del Estado y de la sociedad); en palabras llanas: el Poder Ciudadano debe ser el bastión moral de la nación. Nuestra carta política no establece un mecanismo para suplir las ausencias absolutas de quienes encabezan los órganos del Poder Ciudadano; sólo plantea un régimen para su nombramiento. Este mecanismo está contemplado en el artículo 279 constitucional, el cual debe aplicarse por analogía. Dicha norma establece:
Artículo 279. El Consejo Moral Republicano convocará un Comité de Evaluación de Postulaciones del Poder Ciudadano, el cual estará integrado por representantes de diversos sectores de la sociedad; adelantará un proceso público de cuyo resultado se obtendrá una terna por cada órgano del Poder Ciudadano, la cual será sometida a la consideración de la Asamblea Nacional. Esta, mediante el voto favorable de las dos terceras partes de sus integrantes, escogerá en un lapso no mayor de treinta días continuos, al o a la titular del órgano del Poder Ciudadano que esté en consideración. Si concluido este lapso no hay acuerdo en la Asamblea Nacional, el Poder Electoral someterá la terna a consulta popular.
En caso de no haber sido convocado el Comité de Evaluación de Postulaciones del Poder Ciudadano, la Asamblea Nacional procederá, dentro del plazo que determine la ley, a la designación del titular o la titular del órgano del Poder Ciudadano correspondiente… (OMISSIS)” (Negrillas y subrayado nuestro)
Revisemos e interpretemos el procedimiento:
1.       El Consejo Moral Republicano (órgano que coordina el Poder Ciudadano e integrado por El Contralor, el Defensor del Pueblo y el Fiscal General de la República) debe convocar a un Comité de Evaluación de Postulaciones. Según la Ley Orgánica del Poder Ciudadano, éste debe integrarse por veinticinco (25) venezolanos.
2.       Ese Comité debe presentar una terna (tres opciones) de candidatos a la Asamblea Nacional (AN), luego de un proceso PÚBLICO. Es decir, debe ser abierto al escrutinio social.
3.       En un máximo de treinta (30) días continuos (calendario), la AN debe decidir con una mayoría calificada de dos terceras partes (2/3) de sus integrantes. En la actualidad la AN  está conformada por 165 diputados, en consecuencia los dos tercios serían 110 diputados. Es decir, gracias a los resultados obtenidos el 26 de septiembre pasado, ningún partido o alianza política controla esa cantidad de diputados. Como consecuencia lógica todas la fuerzas políticas que se encuentran representadas en la AN deberán intentar entenderse para lograr un acuerdo.
4.       En caso de no haber acuerdo, la terna de candidatos deberá ser llevados a una consulta popular. El ganador de dicha consulta (el cual no se especifica sus condiciones) será el nuevo titular del órgano; en el caso de marras: el Contralor General de la República. Ello es una evidencia del modelo participativo y refrendario que el constituyente de 1999 planteó.
5.       Si el Poder Ciudadano no convoca al Comité de Postulaciones, la AN deberá hacer la designación del Contralor. Aunque la Constitución no lo dice de manera expresa, debe entenderse que bajo la misma votación calificada de dos tercios.
Desde el punto de vista constitucional, la vía es relativamente sencilla e institucional. Pero la praxis de ese iter constitucional puede desembocar en algunas situaciones peliagudas para el enrarecido ambiente político del país.
Creo que la oposición debe aprovechar dos elementos a su favor: 1) el hecho que rompe los dos tercios que se necesitan para la mayoría calificada, y 2) su evidente y necesario talante democrático. Es el momento de exigir y negociar, particularmente en la conformación de las veinticinco (25) personas que integrarán el Comité de Postulaciones; es allí donde la oposición debe batirse y exigir un comité equilibrado junto a un procedimiento PÚBLICO Y TRANSPARENTE.
En mi criterio debemos buscar el acuerdo y la negociación, pero no sólo con conversaciones tras bastidores sino de forma pública. Se debe hacer un llamado popular para que los ojos de toda la sociedad se centren en la AN. Nada mejor que la presión democrática de un pueblo expectante de resultados. Un Contralor que pase por el escrutinio público tendrá una mayor obligación moral de combatir los excesos, vicios, “nuevoriquisimos” y corrupción que maltratan a nuestra sociedad.
Queda por esclarecer el tema de la “consulta popular”. Creo que debe utilizarse el mecanismo del referendo consultivo establecido en artículo 71 de la Constitución, el cual encarna una verdadera “consulta”, ya que no es la elección de un cargo público; si esta “consulta popular” que exige la Constitución fuese una “elección” en el sentido político de la palabra, entonces el nuevo Contralor podría ser susceptible de una revocatoria popular. El uso del referendo consultivo elimina cualquier interpretación malsana de estas reglas constitucionales, siendo además coherente con los medios directos de participación política planteados en nuestro sistema democrático.
Llegar a la consulta popular sin intentar un acuerdo de manera pública puede conducir a un escenario poco favorable: tener que elegir entre tres personas que no reúnen las condiciones éticas para combatir a un régimen corrompido y atropellador. Además, con unas primarias en el horizonte cercano y sin un cronograma electoral claro, no creo que plantear una acción electoral sea conveniente para ningún sector. Intentemos el acuerdo, que se demuestre al pueblo quien cree en la Democracia.
Hilemos fino en este tema: el Contralor tiene una función VITAL en el desempeño de la gestión pública y puede ser el ariete que nos ayude a crear una Venezuela mejor, donde la corrupción sea verdaderamente perseguida y castigada, venga de donde venga. Pero también puede ser un “garrote” institucional que agrave aún más la penosa democracia patria: véanse en el espejo de Leopoldo López.
La mayoría de las veces la teoría seduce. Es cómodo observar el mundo a la distancia, imaginar que el mundo es como debería ser y que en caso contrario, podemos seguir viviendo a pesar de sus imperfecciones. Las pizarras son excelentes para demostrar que el mundo en teoría está bien diseñado, pero que de la puerta hacia afuera es distinto. Ese modelo dual de pensamiento nos ha llevado al conformismo, a la aceptación de un mundo “como debe ser” y el mundo “como es”; en medio de ese desdoble se encuentra la anomia en la que viven las nuevas generaciones de venezolanos. En el mundo mejor no puede haber diferencia entre el mundo que queremos y el mundo que deseamos. 

martes, 9 de marzo de 2010

¿ES POSIBLE LA UNIDAD EN CARABOBO? (Versión Semáforo de Mañongo))

El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Wiston Churchill

Hablar de unidad en nuestro estado no es cuestión de retórica, es un tema de sobrevivencia. Los públicos enfrentamientos entre Proyecto Venezuela (PV) y la fracción de Scarano y Cocchiola han ventilado los dilemas que vienen produciéndose desde las pasadas elecciones de alcaldes y gobernadores. Desde el mismo momento en que el actual Alcalde de San Diego manifestó su aspiración (legítima como cualquier otra) de ser Gobernador del estado, comenzó este desbarajuste político, que culminó en el bochornoso suceso del domingo pasado. Hablamos de sobrevivencia, porque lo que se está planteando en el país es el desmontaje regional y el regreso al feudalismo centralista soñado por el "Comandante Presidente".
No podemos acusar a ningún bando, no podemos hacer la vista gorda frente a los continuos ataques de cada parte, dejando de lado el objetivo primordial y común: vencer al régimen autocrático en las venideras elecciones de septiembre. Creemos que es posible el entendimiento, pero para ello debemos establecer las prioridades y objetivos de cada facción. Analicemos.
PV es el partido de gobierno, con más de 20 años de rodaje en el estado, con una maquinaria y un andamiaje organizacional que no posee partido alguno en Carabobo. Para ellos existe un objetivo claro: manutención del poder. Salas está jugando (así como lo analicé junto a los amigos de la Asociación de Columnistas) con un tablero nacional; está planificando a largo plazo. Intenta mover sus piezas con un objetivo más lejano que las elecciones de este año. Entregar el circuito 3, el más apetecible (y que por las reglas de la Mesa de la Unidad le corresponde a PV) por la oposición, es una manifestación palpable de esta estrategia; no es un acto de “desprendimiento” ni nada cercano a eso. La “hoja de ruta” es clara: sostenimiento y protección del poder. Eso pasa por acuerdos nacionales para llevar otros diputados en diversos estados, en alianza con partidos nacionales; no se puede desdeñar los miles de votos que obtuvo PV en otros estados de marcada intención opositora (verbigracia Táchira y Miranda) que pueden apalancar este tipo de arreglos. Así que cuando vayamos a criticar a PV, no olvidemos que ellos están planificando bajo escenarios que superan a Carabobo; y eso es absolutamente válido.
Por el otro lado, la facción de Scarano y Cocchiola, buscan un objetivo más complejo aún: obtención de poder. Obtener el poder se hace harto lioso, debido a que se requiere de mayor inversión de energías y estrategias distintas. Satisfacer las demandas de este grupo no es compatible con las aspiraciones de PV y viceversa. Cocchiola perdió la Alcaldía de Valencia por unos miles de votos, pero sobre todo (más allá de los argumentos de la división, ya que tan culpables son ellos ab initio al minar las aspiraciones del “Pollo” a la gobernación y Julio Castillo) por no poseer una estructura electoral blindada que le diera el respaldo a sus votos. Nadie nos lo contó, fuimos testigos de excepción de lo que ocurrió aquel día en la Junta Municipal Electoral. Pasado el vendaval, escuchamos a muchos partidarios de Cocchiola quejarse del desempeño electoral de esa jornada, lo que dejó a la vista “la costura” de aquella fuerza política. Y como corolario, esta facción juega con un tablero regional-local, con argumentos ad hominem y bajo la premisa de encontrar espacios políticos que consideran obtenibles.
Pero otra facción no menos importante también tiene su juego nacional: AD. El partido blanco planifica con visión de país, y no de estado. En esto coincide con PV y por ello, a pesar de las aparentes desavenencias, vemos que sus decisiones están basadas en fundamentos similares; no en vano viene Ramos Allup a decir todo lo que dijo y, de alguna manera u otra, atiza las brasas que arden entre las facciones en contienda. Diseñar una estrategia a nivel nacional (tablero-país) no excluye pensar en la realidad de cada estado; sino que hace ver lo que llamarían los gringos: “the big picture”.
¿Es posible el entendimiento? Creemos que sí. La salida no es necesariamente las primarias; soy un firme creyente en este mecanismo, pero unas primarias en el circuito 3 terminarán de abrir las heridas que vimos sangrar el domingo pasado, en la cara de uno de mis antiguos compañeros de luchas Hécmir Guzmán.
La opción es un nombre neutral, que represente a las partes con contienda, que permita avanzar. Un nombre que esté ausente de las diatribas Salas-Scarano y que encarne las luchas de nuestra gente. Un nombre que sea difícil de objetar, con prestigio y sobre todo: algo que ofrecer. Ese nombre no es una entelequia... Existe y está consciente de su rol en este momento histórico de nuestra lucha por restablecer la democracia en nuestro país.
Hablamos de Ricardo Maldonado. El profesor Ricardo ha encarnado las últimas luchas políticas del estado, ha abierto el compás político y los grupos políticos que participan en la liza opositora  coinciden en que es un nombre de consenso. ¿Por qué no evaluar esa posibilidad? ¿Por qué irnos a un enfrentamiento que tendrá un resultado anticipado?
En nuestro criterio en unas primarias apresuradas como las que se plantean, ganará el sector con maquinaria y estructura. ¿Se arriesgará Scarano a jugar en un terreno que no es suyo?  ¿Tendrá Cocchiolla el fuelle para controlar Naguanagua, que pesa incluso más que San Diego? ¿De verdad creen que el efecto “alcaldía de valencia” les alcanzará para asegurar una victoria frente a PV? Lo dudamos. Recuerden los que le gusta la política: el voto castigo se eclipsa frente a la economía del voto; y esto se maximiza en un escenario polarizado como el que está planteado. Peor aún: ¿habrá el compromiso político de apoyar a la mayoría que puede representar PV al final?
Queremos colaborar para encontrar una salida que no entrañe la acentuación de las diferencias (válidas y necesarias en la democracia). El reloj avanza y esta semana es esencial. Estamos como cuando pasamos por el semáforo de Mañongo y su cronómetro: 3…2…1… ¡VERDE! ¡GO!

martes, 7 de julio de 2009

¡¡¡Que vuelva Mel!!!

Es inevitable. Pareciera que nos persigue a cada instante, cual plaga de langostas. Vivimos cada momento de nuestras vidas bajo su signo; no hay persona, familiar, cuñado, compadre o vecino que no opine sobre el tema. Y el tema mis amigos, es que vuelva Mel. Yo apoyo que vuelva ese señor a su país y pronto; pero mis razones no son provocadas por la rasgada de vestiduras de nuestro Comandante y su colega dictador Raúl Castro por la democracia, y mucho menos por el proverbial oportunismo de los Kirchner (económico) o del siniestro personaje que funge como Secretario de la OEA José Miguel Insulza (político).

Yo quiero que Mel vuelva, para que deje de usar nuestros aviones y nuestra gasolina. Prefiero que vaya a su país y gaste sus recursos y enfrente sus problemas, porque mi país tiene bastante entre la inseguridad desbordada, la corruptela de la neoburguesía roja, la borrachera de poder que destila la élite política revolucionaria y para colmo una oposición que no termina de entender el dilema que enfrentamos como pueblo. Si Mel vuelve a su terruño, nos quitamos de encima que el Comandante use el día más sagrado para la historia del país (5 de julio) para dedicárselo a Mel y sus ansías de perpetuarse en el poder; quizás tengamos que seguir soportando que los cubanos desfilen al lado de los militares venezolanos, pero bueno, ya esos se dejaron "montar la pata" como dicen coloquialmente. En todo caso, ya el temita de Mel quedaría de lado.

Logrando que Mel regrese, le tocaría enfrentar la justicia en su país. Para aquellos que nos apasiona la política, sabemos que las situaciones se deben medir fríamente, para luego analizar sus consecuencias y a partir de ahí trazar una "hoja de ruta" que delineará las opiniones sobre un escenario específico. Un verdadero político sopesa sus palabras, mide su alcance y actúa cercano a un "libreto" comunicacional preestablecido. Por ello, las reacciones desproporcionadas de los extremos políticos venezolanos fueron como lo vimos: "queremos que hagan un transplante de testículos entre los militares hondureños y los venezolanos" decían unos, mientras que el Comandante rojo rojito decía "vamos a derrocar al gobierno gorila, que dio un golpe". Eso significa que ambas opiniones son sesgadas y además provenientes de la ira, del rencor y del resentimiento, producto del "descocamiento" que vivimos a diario. Ese es el problema de los extremos: piensan con las vísceras, mientras se relamen con la idea de la violencia.

Cuando Mel llegue a su país, deberá enfrentar al pueblo, a su partido, a los militares, al Congreso y sobre todo a la justicia. Antes de dictar su opinión sobre lo ocurrido en Honduras, cualquier persona ha debido buscarse la Constitución de Honduras. Desde el punto de vista constitucional, la insistencia de Mel en hacer un supuesto "referendo" para aprobar su reelección al estilo venezolano, con tecnología y asesoría patria, configura el delito de TRAICIÓN A LA PATRIA. Si usted a estas alturas del partido no ha leído esta constitución, por favor le ruego visite este vínculo: Constitución de Honduras. De todas maneras le transcribo algunos artículos de dicha norma fundamental:

ARTICULO 4.- La forma de gobierno es republicana, democrática y representativa. Se ejerce por tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación.

La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria.

La infracción de esta norma constituye delito de traición a la Patria.

ARTICULO 42.- La calidad de ciudadano se pierde: (OMISSIS)

4. Por coartar la libertad de sufragio, adulterar documentos electorales o emplear medios fraudulentos para burlar la voluntad popular;

5. Por incitar, promover o apoyar el continuismo o la reelección del Presidente de la República; (OMISSIS)

ARTICULO 239.- El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.

El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.

Usted me dirá: ¿Pero entonces no hubo golpe de estado? Le diré mi opinión: Sí hubo un golpe de estado, los militares no han debido sacar a Mel del país, han debido (en todo caso) arrestarlo y presentarlo ante la Corte Suprema de Justicia, luego que el Congreso aprobara su enjuiciamiento. Pero observe que toda la Corte Suprema de Justicia, la mayoría casi absoluta de los diputados del Congreso (incluso los del partido de Mel), una mayoría (vean las manifestaciones para que vean lo reducido de estas) del pueblo hondureño y en fin, los más amplios sectores de la sociedad no quieren permitirle a Mel la posibilidad de perpetuarse en el poder. Observamos que los poderes constituidos y la sociedad están de acuerdo en ese punto. Entonces mi veredicto es que si hubo un golpe de estado, pero extrañamente democrático. Pocas veces en un escenario político existe un espacio del debate que reúne a tantos actores a su alrededor: no queremos a Mel perpetuado en el poder. No me digan que no es una expresión de una sociedad fundamentada en su Constitución. Concluyo mi opinión diciendo que no puedo apoyar un burdo golpe militar, pero la situación me obliga a entornar los ojos a mi país y ver donde estoy parado: pongamos nuestras barbas en remojo mientras nos comemos el respectivo dulcito de lechosa.

Pero lo que más me gustaría lograr con el regreso de Mel, es que la OEA tendrá que mirar a Venezuela y ver como acá nuestra élite política se llena la boca hablando de democracia pero eliminan la Alcaldía Mayor, desconociendo el voto de cientos de miles de caraqueños; que dicen que gozamos de libertad de expresión pero se censura las campañas organizadas por la sociedad. Podrán ver como aquí poco a poco se nos está instalando una "dictablanda" donde nos dan caramelos pseudodemocráticos para que los imbéciles sigan creyendo en que podemos decir "casi" todo lo que queramos (vean el caso de CEDICE) y porque nos ofrecen elecciones cuando ellos quieren (vean las elecciones de diputados y concejales) ya estamos en una democracia. Esto dejó de ser una democracia como la aspira el constituyente de 1999 hace muchísimo tiempo; si bien me resisto a identificarla con una dictadura, nuestro régimen político se distancia, cada vez más, de la democracia. El problema es que los "e$fuer$o$" de la OEA se pagan con votos y barriles de petróleo.

Ojalá que se Mel pueda irse a su casa a gastar SUS reales y enfrentar SUS problemas, dejando de chulearse NUESTROS reales y dejando de ser NUESTRO problema.

En estos instantes me enteré por Twitter, que Mel se irá a Washington a rogar apoyo de los gringos (vade retro satana) y luego se entrevistará con el Presidente designado Micheletti en Costa Rica, bajo la mediación de Oscar Arias. Pues se me ocurre que le cambiaría a los gringos a ese Mel chulo y oportunista, por otros "Mel": por Mel Gibson y por Mel Patiño. El primero para que se traiga su exitosa serie "Arma Mortal" y acabe con los malandros, choros, corruptos y la inseguridad que nos agobia a los venezolanos, porque evidentemente el régimen actual y sus acólitos son ineptos para hacerlo. Y el segundo (para quien no lo conoce es el ayudante de Krusty El Payaso en Los Simpsons -biografía-) para que nos devuelva un rato la sonrisa recibiendo esos pastelazos que tienen 20 años cautivándonos. Yo con esos "Mel" si me quedaría…

Pero mientras, ojalá entiendan por qué digo: ¡Qué vuelva Mel!