Creo que volver a explicar lo que hemos dicho hasta la saciedad, sobre lo inconstitucional, fraudulento y sobre todo impuesto de la consulta popular del domingo próximo, es simplemente llover sobre mojado (Fito Páez dixit). El día de ayer me dediqué a evaluar el estatus de la oposición carabobeña frente al evento electoral del domingo, me reuní con diversos factores y considero que tengo un diagnóstico bastante real de lo que está sucediendo y va a suceder el día de referendo.
Ya al final de la tarde conversaba con mi amiga Adelba, y le decía: -"Negra, no hemos conformado el discurso correcto, nos falta alimentar un mensaje que ampare a toda la sociedad". Ese fue el punto de partida para una conversación memorable y que puede ser la semilla de muchas cosas por venir. Pasamos un buen rato hablando y revisando las cosas buenas y malas que tenemos en nuestra ciudad y nuestro estado. Las decisiones audaces y atinadas de la oposición, los aciertos y desaciertos del gobierno regional, los movimientos quirúrgicos del “anti-salismo” tras bastidores, la necedad del discurso anti-partido, nuestro novel alcalde y su gestión, la posición de los estudiantes carabobeños y las mezquinas actitudes de algunos sectores de la vida política carabobeña, fueron algunos de los tópicos que planteábamos en nuestra conversación. Pero el leitmotiv de esta nota es el futuro.
La lucha por un país distinto no acaba el 15 de febrero. El 16 de febrero, más allá de los resultados que se produzcan, debemos estar preparados para seguir predicando y batallando por una sociedad diferente. Muchas veces parece que se nos compele a un enfrentamiento con aquellos que no piensan igual que nosotros, pero se nos olvida que la vida del pueblo venezolano continúa. Tenemos que decir mucha responsabilidad que pase lo que pase, gane el SI o el NO, el lunes amanecemos con el mismo país que posee los más altos niveles de inseguridad, el mismo país que sufre los embates de un salvaje capitalismo de estado, el mismo régimen de marcado acento autocrático y hegemónico… El mismo pueblo que ansía paz y concierto para avanzar unido.
Es un craso error hacer ver que todo termina el 15-F. Haré algunas precisiones al respecto, producto de las reflexiones de estos días y sin el más mínimo ánimo de ser un Jano suburbano:
Si gana el SI, veremos como ese cheque en blanco que le damos al Presidente (o a la genuflexa y descarada Asamblea Nacional, que es lo mismo) será utilizado, en el peor de los casos, para extender el periodo constitucional a 10 años (¡!) más la posibilidad de reelegirse indefinidamente (ausencia de límite temporal para la postulación a cargos de elección pública en su versión científica). Más allá de las especulaciones que pueden colegirse de ello, es fácil aseverar que entraremos en un periodo de mayor dificultad para quienes nos oponemos a este régimen; vendrá un fortalecimiento de las políticas pseudosocialistas, mayor control de las estructuras políticas del Estado, el uso desmedido del dinero público para apuntalar egos y necesidades del partido único, ergo, lo mismo de siempre pero en mayor abundancia. Y si hemos luchado tanto para llegar hasta donde estamos, mal podríamos bajar la guardia y dejarnos sorprender. Ahora bien, fíjense mis amigos que el escenario sigue bajo los mismos fundamentos pero con acentuación.
Pero en la hipótesis de ganar el NO, es posible que nos anotemos una nueva victoria, que confirmemos las sospechas de muchos de nosotros cuando decimos que el liderazgo del Presidente viene a menos, que nos entre un “fresquito” en el alma porque comprobamos que queda conciencia democrática en este país, y sobre todo: que seguimos allanando el camino para un tiempo mejor. Pero, ¿está usted seguro que eso cambiará nuestro entorno inmediato? Le daré mi impresión: No. Seguiremos con el mismo país, las mismas carencias, la misma élite neo-burguesa, y la misma “democracia” en la cual creemos que vivimos. Debemos ganar, pero eso no hará nuestra lucha más fácil.
Vencimos un referendo constitucional en diciembre de 2007 (nuestra victoria escatológica), ganamos unas elecciones regionales en noviembre de 2008 (no asumida con humildad por el oficialismo), todo bajo el aplastante uso del recurso público y del exagerado manejo de medios comunicacionales, y ahora la lógica nos dice que no deberíamos perder la enmienda de febrero de 2009. Pero en política la lógica no es 2+2=4; puede ser 3, o puede ser 6; todo depende del esfuerzo y la habilidad de quienes hacen política.
Salgamos con fuerza, determinación y entusiasmo a votar. Digamos SI queremos la misma cara y el mismo estilo por siempre jamás; o a decir que nosotros los jóvenes queremos luchar por un país mejor y que NO detendremos la lucha por siempre jamás.
La pelea, es peleando.

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